En ocasiones los adultos ideamos cosas que ayudan a otros adultos, pero ¿qué pasa con los niños?.

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Estamos tan inmersos en nuestro mundo de objetivos, deseos, metas, logros, problemas….que nos olvidamos de los niños y adolescentes, que también tienen objetivos, metas, problemas, miedos….

Esos niños y esos adolescentes tienen padres, y los padres son los mejores maestros sin duda, aunque hay excepciones, pero algunas veces, sea por pudor o por miedo a ser descubiertos, los niños y los adolescentes no cuentan todo a sus padres, mantienen silencio, y no saben cómo pedir ayuda porque quizás sean presos de un tabú.

El coaching también funciona con ellos, con esos locos paticortos, y es importante que los padres lo sepan.

Por ejemplo, el coaching puede ayudar a un adolescente a cumplir sus objetivos deportivos, pues quiere mejorar sus marcas para entrar en la federación y poder ser atleta profesional.

El coaching puede ayudar a un niño a mejorar sus resultados académicos a través del coaching educativo.

El coaching puede ayudar a esa adolescente que tiene problemas de comunicación con sus padres, o a ese chico con problemas de autoestima.

Este noble arte y esta probada ciencia del coaching, también tiene respuestas y procesos para ellos, para los pequeños de la casa o para los púberes y su dolorosa crisálida para convertirse en adultos.

Reivindico desde aquí el coaching para niños y adolescentes, porque ellos son el futuro.

“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

 Pitágoras

“Los niños son la esperanza del mundo”.

José Martí