am_79218_2130351_677468Han pasado casi dos años desde que recibimos el diagnostico de TGD y cómo ha cambiado nuestra vida y sobre todo, cómo cambia Carlos….

No me lo podía creer cuando hace unos días montamos en tren con él, su primera vez, que asombrado estaba… Y lo que más le llamaba la atención eran las personas que se levantaban para bajar en la próxima parada.

¡Qué ilusión! Mi niño me coge la cara con su manita y señala a la chica que se acaba de levantar. La mira, me mira y con los ojos muy abiertos me quiere preguntar ‘¿Mamá donde va?’. Entonces imagino que va a pasear y luego a casa para comer….. Se lo cuento y él lo repite mediante signos y sonríe.

Se levantan otras tres personas y me vuelve a coger la cara y dirige mi mirada hacia su mano que los señala ‘¿Mamá donde van?’ A comprar, a pasear y a casa….. Vuelven sus signos y su sonrisa.

Y una tras otra todas las paradas y todas sus historias.

Mi niño, el que antes no levantaba la mirada, ahora quiere preguntar, escuchar y recordar todo. ¡Qué gran logro!

Parece que vamos muy lentos, desespera, la falta de lenguaje hace que a veces no le entendamos y que él no nos sepa expresar lo que quiere ¡Qué duro! Pero poco a poco, mediante las miradas y los signos esta barrera está desapareciendo.

Que felices somos viéndole comunicar y sonreír

Como nos llenan esas caricias y abrazos que antes no existían!!!

Qué bonito es nuestro mundo tranquilo y sencillo.

Fuente: APANAG