acciónSi, como yo, tienes ya unas cuantas décadas que te hacen una persona sabia al verte rodeada de adolescentes, entonces probablemente reconozcas el título de esta canción con una sonrisa.

Y, si tú, como yo, te has atrevido a emprender en un mundo hostil a lo diferente, al cambio, probablemente te hayas sentido interrogad@ al respecto. Pero, con la que está cayendo…

Pues bien, te felicito de manera triple. Por haber sobrevivido a esas décadas de sabiduría, a la aventura de emprender y a todos los logros que hayas conseguido en tu trayectoria vital.

Te estarás preguntando… ¿y qué tiene todo esto que ver con el bienestar, el coaching, la transforma-acción bajo la que figuraba este artículo?

A ello voy, rápida y veloz.

A medida que van pasando los años, vamos comenzando cursos escolares, y etapas en la vida, seas hombre o mujer, madre o padre, profesor o médico, se van sucediendo espacios de cambio necesarios unos, impuestos otros. Momentos en los que probablemente te preguntes si todo lo que has venido haciendo ha merecido la pena. Si el futuro profesional que te espera es el que tú quieres seguir, si la encrucijada personal o profesional en la que te encuentras tiene el camino correcto.

Y es en todos esos momentos de duda cuando lo mejor que puedes hacer es parar y mirar hacia dentro para responder a esa pregunta: ¿y tú de quién eres? O lo que es lo mismo, qué valores has heredado, qué miedos y creencias ha sembrado tu entorno en tu cabeza, y de qué recursos dispones para continuar.

El segundo paso será entonces el de la Transforma-Acción. Serás consciente entonces del lastre que puedes dejar atrás, que ya no te sirve. Con el que llevas cargando años: pensamientos, críticas, juicios tuyos o ajenos. En ocasiones, los primeros son los peores, los propios. Esos regalitos que nos han ido dejando esas décadas de sabiduría de las que ahora disfrutamos.

Y, finalmente, Acción, mucha Acción. Sin acción no hay Transformación. Necesaria para hacer cambios, para establecer un plan de acción, como decimos los coaches.

El comienzo de curso es un buen momento para plantearte qué quieres dejar atrás y qué vas a aprender este curso para que tu rutina personal y profesional sea más ligera, y mucho más satisfactoria. Te invito a elegir tres Acciones que vas a comenzar esta semana. Algo que puedes trasladar a tus hijos si eres madre o padre, a tus alumnos si eres profesor, a tus pacientes si eres médico, a tus trabajadores, si eres empresario. Y, por supuesto, agéndalos, compártelos, y valóralos al final de la semana con tu entorno. Ya sabes, no se puede mejorar lo que no se puede valorar.

Y así, la próxima vez que oigas esta pregunta: y tú, ¿de quién eres? o, y tú, ¿quién eres?, podrás responder con una gran sonrisa, sabiendo que ahora ya has elegido de quién y cómo ser.

¡Feliz comienzo de curso!

Autora: Mercedes Caballer Dondarza

Web: www.mercedescaballercoach.com