Si el líder fluye, todo fluye

ego

Según la RAE (Real Academia Española), para el psicoanálisis el ego es la “instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superego y la realidad del mundo exterior”. Aunque coloquialmente el ego se asocia a un “exceso de autoestima” lo cierto es que bien gestionado no es más que nuestra identidad más firme, esa parte de nosotros capaz de gestionar de manera casi consciente nuestra relación con el entorno, para que, cuerpo, mente, emoción y espíritu se relacionen equilibradamente, dando como resultado nuestro yo en el mundo.

El ser humano necesita “importar” (lo que significa adquirir protagonismo) y “aportar” (lo cual suele llevar implícito reconocimiento) y ambas cosas las vivimos desde nuestro ego, por tanto, es necesario tomar consciencia de su presencia en nuestras conversaciones con los demás y especialmente, en las que mantenemos en las organizaciones, donde se hace aún más necesario encontrar el equilibrio entre la carencia y el exceso.

La carencia de ego genera conversaciones basadas en la inseguridad, en la desconfianza hacia los demás y un liderazgo controlador que penaliza los errores, y cuestiona continuamente la valía del otro, desde un tóxico estado asociado al “Síndrome de Procusto”. Por otro lado, el exceso de ego conlleva liderazgos fuertemente autoritarios, personalistas y egocéntricos, tan centrados en sus propios logros que difícilmente pueden ver los de quienes les rodean y cuyo ego es anterior en cualquiera de las opciones al de los demás.

A medio camino entre ambos extremos encontramos lo que podríamos denominar “ego líquído” como herramienta poderosa para ejercer un liderazgo consciente desde el ser, basado en la atención al otro, la escucha empática, ofreciendo preguntas que abren nuevos caminos, inspirador y comprometido con las emociones y las razones de sus colaboradores, dando un paso atrás cuando corresponde para dejar brillar el equipo y haciendo de cada error un aprendizaje. Un líder que mantenga a su ego presente en su justa medida con el único objetivo de hacer crecer a su equipo para qué este consiga los resultados que den sentido a su existencia. Y este tipo de líder, fluido, presente y poderoso, encontrará siempre en las herramientas que ofrece el Coaching valiosos recursos que le permitan desplegar su liderazgo transformador en el ecosistema volátil de las organizaciones del siglo XXI.

Autora: Ana García Quero.

Generalista en RRHH ,Coach Acreditada ACTP con especialización en Coaching Ejecutivo y Post Grado en Coaching Profesional en la Universidad Europea Miguel de Cervantes

LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/ana-garcía-quero-11a2b265/

2019-04-24T13:28:24+00:00

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