emocionesLa emoción es la fuerza motivadora de nuestras vidas, nos sería imposible imaginar nuestra existencia sin ella.
Se denomina emoción a un proceso influido por la historia personal y evolutiva que produce cambios fisiológicos y de comportamiento, claves para sobrevivir. Fue Darwin quien observó que las emociones básicas (alegría, tristeza, miedo, ira, asco, sorpresa) se encontraban en diferentes especies animales y eran homólogas a las humanas, tal como explica en su obra “La expresión de las emociones en el hombre y en los animales”.

 

Luego continuó con este estudio Paul Ekman, en una tribu en Papúa (Nueva Guinea), cuyos integrantes no conocían Occidente y concluyó que estas emociones tenían un rasgo facial distintivo y, si estaban presentes en todas las culturas, debían tener un sello biológico. Por eso afirmó que estas emociones son universales y están prefijadas genéticamente.

Existen otras emociones llamadas secundarias cuyo origen es cultural, como vergüenza, orgullo, culpa y son aprendidas entre los 18 y 24 meses de vida.

Durante muchos años se privilegió el pensamiento racional a cualquier otro tipo de pensamiento. Sin embargo las Neurociencias han revelado que las emociones guían la toma de decisiones, más aún, cuando sus componentes están ausentes, existe la posibilidad de que nos equivoquemos. Por ejemplo: vamos conduciendo nuestro coche por la carretera y se nos cruza un animal y enseguida damos un volantazo para esquivarlo. Esto es posible gracias a nuestro sistema límbico, en el que se encuentra la amígdala. El miedo nos impulsa a alejarnos del peligro para garantizar nuestra supervivencia. Si hubiésemos utilizado la razón quizás lo hubiésemos atropellado.

Antonio Damasio, reconocido neurocientífico, tras años de investigación concluyó que “la capacidad de sentir aumenta la eficacia del razonamiento, mientras que su ausencia la reduce”.

En la mayoría de los procesos de decisión de compra son los aspectos emocionales los que prevalecen frente a los racionales.

Hasta hace unos años se valoraba mucho el coeficiente intelectual pero hoy día ese concepto no tiene tanta importancia como la Inteligencia Emocional.

El cociente intelectual se obtiene midiendo la edad mental (resultado de la capacidad del individuo para resolver un determinado problema) por la cronológica y multiplicarlo por cien. Lo que hacemos es comparar el rendimiento de una persona con la mayoría de la misma edad.

Pero ¿qué es la Inteligencia Emocional? La capacidad que tenemos de gestionar nuestras emociones.

Es una de las habilidades blandas mencionadas en el Word Economic Forum (Foro de Davos, en el que se reúnen los principales líderes políticos, empresariales e intelectuales selectos) requeridas por las empresas a partir de 2020.

emocionesLa Inteligencia Emocional se puede potenciar a través de un buen entrenamiento cerebral, logrando así mejores relaciones con nosotros mismos y con los demás, reduciendo el estrés y afrontando múltiples desafíos con una gestión equilibrada de nuestras emociones.

¿Se puede? Sí, requiere tiempo y esfuerzo, pero principalmente para construir un mundo mejor a través de ser mejores personas.

Vale la pena intentarlo…No olvidemos que somos seres emocionales que razonamos.

Autora: Patricia Murphy Doyle

Web: www.pmurphydoyle.com