DIVERSIDAD E INCLUSIÓN. EL NUEVO RETO DEL SIGLO XXI.

diversidad

Es posible que desde hace algún tiempo estés escuchando con frecuencia la palabra Diversidad. No te pido que sepas su significado por el momento. Eso es lo que trataré de facilitarte a través de estas líneas.

Para comenzar, te expongo lo que la Real Academia de la Lengua dice sobre ella:

 

diversidad.

 

Del lat. diversĭtas, -ātis.

 

  1. f. Variedad, desemejanza, diferencia.
  2. f. Abundancia, gran cantidad de varias cosas distintas.

Desde el ámbito de la psicología y otras disciplinas afines se han ido incorporado más componentes a esta definición, entendiendo la Diversidad como un concepto cada vez más amplio, que implica:

 

  • Comprender que cada individuo es único y el reconocimiento de la existencia de diferencias individuales y colectivas en cuanto a edad, sexo, orientación sexual, origen étnico, socioeconómicas, capacidades físicas, creencias religiosas o políticas, etc.

 

Por tanto, desde ahí, la Diversidad permite:

 

  • Contar, de forma natural, con personas con diferentes estilos de pensamiento, conocimientos, valores, experiencias vitales, circunstancias, condiciones e identidades.

 

Hasta aquí, estamos tratando de comprender de qué estamos hablando cuando manejamos el concepto de Diversidad.

 

Quizá te preguntes a donde quiero llegar con todo esto. Y sí, quiero llegar a una reflexión más profunda.

 

Son algunos los espacios donde la diversidad no es tolerada aún. Hay espacios donde esas diferencias entre los seres humanos se perciben como algo disruptivo, algo “malo”, algo a eliminar.

Espacios donde las diferencias individuales son castigadas y “castradas” en terminología psicoanalítica.

Y espacios donde lo diferente, donde la variedad, en lugar de generar abundancia, genera miedos y desconfianza.

 

Sinceramente que estemos hablando hoy en día de la existencia de estos espacios, me parece cuando menos arcaico.

Ya desde una visión evolutiva de la especie humana, hemos de entender que si hemos sobrevivido a lo largo del paso de los años es precisamente por la diferenciación y la riqueza que eso genera. De ello sabe mucho la naturaleza y la especie animal.

Cuantas especies han perecido por su dificultad para adaptarse al ritmo cambiante de la propia evolución natural.

 

No entiendo por qué nos complicamos tanto. Somos diferentes cada uno de nosotros y eso nos llena de riqueza como personas, como comunidad, como equipos de trabajo.

 

Yo soy diferente de mis padres y deseo que mi hijo tenga sus propias creencias, su propia identidad y elija para su vida lo que realmente le dé la gana.

Será la mejor muestra de que se siente libre. Una libertad que le ayudará seguramente a ser más creativo y a sentirse a gusto con él mismo.

Una libertad que no termino de entender porque todavía no somos capaces de gestionar.

 

Ver lo diferente, lo diverso, lo que “no es igual a mí” con ojos de desconfianza y miedo, sinceramente, nos retrasa evolutivamente. Esto debería estar ya superado. De hecho no deberíamos detenernos ya en esta clase de discusión.

 

Deberíamos estar centrados en la riqueza que supone para mí rodearme de personas con diferentes ideas, diferentes capacidades, diferentes orientaciones sexuales, diferentes nacionalidades, diferentes culturas…

 

Solo así podríamos entender la inclusión como algo absolutamente normal, como parte de una normal convivencia. Mientras tengamos que hacer esfuerzos por “incluir”, algo no estamos haciendo bien.

 

Hoy en día numerosas empresas están hablando de la necesidad de Gestionar la Diversidad dentro de los equipos de trabajo. Vamos tarde. La Diversidad ha existido siempre. Otra cosa es que haya espacios donde se haya silenciado.

 

Ojalá este momento suponga ese punto de inflexión necesario para comprender que nuestra productividad personal y laboral aumentará si reconocemos esa diversidad intrínseca de las comunidades a las que pertenecemos.

 

Solo así seremos capaces de generar un mundo donde realmente exista la igualdad de oportunidades. De momento estamos algo lejos, aunque parece que hemos comenzado a caminar en este sentido.

 

Así que, querido lector, espero que a partir de ahora, cuando escuches la palabra Diversidad, puedas hacerte una idea más clara de lo que estamos hablando. Y, si sueñas con un mundo “más abundante”, “más variado” y “más inclusivo”, te invito a que aportes tu granito de arena.

Autor: Manuel de la Cruz Jiménez

Web: http://www.coachingtofly.es/