felicidad

Sí, la felicidad laboral está de moda. Si una empresa quiere estar a la última en los avances para conseguir la más alta rentabilidad ya puede ir preparándose, porque más que moda o tendencia, es el momento de la felicidad laboral. Es como el calentamiento global: al principio nadie se lo creía, después las evidencias científicas demostraron la veracidad del asunto y finalmente llegamos al punto en que nadie, con un mínimo juicio, lo pone en duda.

La realidad se está imponiendo. Las mejores empresas para trabajar – que por lo tanto albergan a los empleados más felices – son las más productivas y con mayor éxito mundial.
No es ninguna coincidencia que empresas como Apple, Google, Johnson & Johnson o Microsoft, coincidan en ser las mejores tanto en el informe de las empresas con más ingresos en bolsa, como en el de las mejores empresas del mundo para trabajar, el llamado “Best place to work”. Son empresas con culturas corporativas dirigidas a las personas y por eso son sistemas naturales de atracción de talento.

LA UTOPÍA HECHA REALIDAD
Los modelos de liderazgo y de gestión de personas siguen evolucionando y ahora se nos presenta este nuevo desafío. Está claro que, en el fondo, sabemos que no vamos a la oficina para ser felices, sino para ser productivos y rentables. Pero la pregunta es… ¿Por qué no podemos lograrlo siendo felices?
Normalmente, en algunas organizaciones, la felicidad está asociada a la idea de diversión y ocio, lo que aparentemente se contrapone al concepto de productividad. Sin embargo, ser feliz en el trabajo no es andar por los pasillos de la oficina riendose y dando saltitos de alegría, sino tener la libertad necesaria para ejecutar lo que uno sabe y desea hacer. Sí, libertad, porque si no existiera la libertad no existiría autonomía y sin autonomía, no se fomenta la responsabilidad individual.
Si por un lado estas empresas ejemplares instalan áreas de ocio y juegos para que los empleados se relajen, por otro -y este es su gran diferencial- implantan la cultura del Empowerment, que favorece la descentralización de poderes y da una mayor participación a los trabajadores en la elección de sus funciones, aumentando así su compromiso y creando una mayor implicación de todos en la conquista de los objetivos.
La utopía hecha realidad

EL DINERO NO LO ES TODO
Por supuesto que se trabaja por dinero, pero centrar toda la artillería sólo en ello no es suficiente, porque además de errar el tiro puede salir muy caro. El salario es como un profiláctico que sirve para prevenir la enfermedad de la insatisfacción laboral, pero no sirve como recurso único para curarla. Como consultor y coach personal, estoy cansado de ver a ejecutivos con un salario tan alto como su nivel de infelicidad. Un buen salario es más motivador cuando viene acompañado de reconocimiento, independencia y responsabilidad.
Muchas veces la gente se pregunta si existe vida después de la muerte, cuando en realidad lo correcto sería preguntar si existe vida después del trabajo. Cada empleado pasa más de un tercio de su vida trabajando, desarrollar una cultura laboral basada en la felicidad evitaría la creación de zombis que parecen que están contigo, pero en realidad están en el más allá.

Definitivamente, cuanto más personas satisfechas y comprometidas tengas en tu equipo, mayor será la productividad y consecuentemente la rentabilidad, y cuanto más rentabilidad, más felicidad para repartir entre todos.

Autor: Rafeek Albertoni

Web: https://rafeekalbertoni.com/es/la-felicidad-laboral-viene-para-quedarse/