tácticaActualmente, estamos en un contexto de dilemas. Las organizaciones están siendo gestionadas estratégicamente por una generación (Baby Boomers) en proceso de extinción por la sencilla regla natural de la vida, a edad. Y al mismo tiempo existe una nueva generación (Generación X), deseosa de asumir la gestión en las organizaciones, pero teniendo más una visión táctica que estratégica del negocio.

La primera tiene como reto transferir el pase del testigo a la otra generación, para poder lograr la continuidad operacional y administrativa de la organización. Y la segunda generación debe tomar el testigo de la gestión y ampliar su visión del negocio más sistémica y más holística, en definitiva, estratégica.

Recientemente me comentaba un cliente de la segunda generación (Generación X) que, en muchos casos en los procesos de refundación, de reorganización, de reconversión, de baja productividad, o mejoramiento de los procesos, entre otros, la solución es focalizarse a los procesos de producción de bienes o de servicios según el caso a resolver.

En parte, le comenté al cliente, que tenía razón viéndolo bajo un enfoque parcial o sectorial de la situación. Sin embargo, la experiencia me decía que normalmente las situaciones no se resuelven bajo el esquema lineal A causa B y B causa C, dentro de las organizaciones, sino bajo una perspectiva global, sistémica, y situacional que permita ver claramente el árbol y el bosque a la vez. Es decir, perspectiva holística, que solo lo da lo estratégico y posteriormente interviene lo táctico-operacional para abordar los elementos de las partes de forma interdependiente.

En algunos de países de Hispanoamericana, por ejemplo, nos encontramos con un grupo de empresas de considerable tamaño, complejidad y de diversa naturaleza y desarrollo. Por una mala gestión pública o privada se encuentran con situaciones disfuncionales, poco auditables y transparentes además de ineficientes e ineficaces y solo con una visión estratégica de la Empresa que pueda integrar un Modelo de Negocio compartido culturalmente por toda la organización, que contenga una clara orientación e intención estratégica, su propuesta de valor, clara definición de su conducta organizacional, gobernabilidad y la rendición de cuenta, sus procesos integrados y adaptados a la realidad de nuevos requerimientos, a la tecnológica y al mercado, y el desarrollo táctico de sus planes operacionales, mantenimiento y preservación de los equipos e instalaciones, de logística, de mercadeo, finanzas, de seguridad y ambiente, de recursos humanos, entre otros, y así, minimizar los tiempos de la curva del aprendizaje, hoy crítico.

Y esto es fundamental porque algunas variables, por ejemplo; estrategia, táctica, productividad, innovación, tiempo, costo – oportunidad, juegan un papel decisivo dentro del contexto de incertidumbre e inestabilidad que viven algunas empresas.

La estrategia sin táctica es igual que táctica sin estrategia. Y ahora, entender esto es crucial.

Autor: Arturo G. Mengual

Web: @arturogmengual