Claves para el Emprendimiento Femenino

emprendimiento femenino

Cada día son más las mujeres que deciden emprender y montar su propio negocio, bien sea porque se han quedado sin trabajo o bien porque buscan una mejora profesional y una mayor calidad de vida que les permita conciliar su vida profesional con su vida personal. En este sentido, el autoempleo y el trabajo desde casa es una opción que está en auge.

Emprender no es un camino fácil, requiere trabajo, esfuerzo, dedicación, perseverancia y una buena gestión emocional ya que implica salir de nuestra zona de confort. Cuando decidimos emprender, se nos abre un horizonte incierto y muchos interrogantes: ¿saldrá bien? ¿me estaré equivocando? ¿y si fracaso?,…. Para lidiar con todas estas dudas e inseguridades necesitamos tener una buena autoestima y mucha confianza en nosotras mismas. Porque salir de nuestra zona de confort y emprender implica enfrentarnos a nuestros miedos, vencer nuestras creencias limitantes, hacer oídos sordos a aquellas personas que nos quieran desanimar y conocer nuestros propios límites.
Pero todas aquellas mujeres que hayáis decido emprender, sabéis que el emprendimiento también significa perseguir vuestros sueños, escuchar a vuestra vocecita interior que os anima a seguir adelante, a luchar por lo que os apasiona, por lo que os motiva y que es la razón por la que os levantáis cada mañana.

Personalmente, entiendo el emprendimiento como un camino de autoconocimiento y de crecimiento personal en el que aprendemos a liderar nuestras vidas, tomando el control de las mismas. Para mi, no existe liderazgo profesional sin liderazgo personal.

Por ello, a la hora de emprender tenemos que tener claro los siguientes aspectos:

– Trabajar nuestro autoconocimiento: saber cuáles son tanto nuestros talentos y nuestras habilidades como nuestras vulnerabilidades nos ayudará a tener una buena autoestima y a ganar confianza en nosotras mismas.

El autoconocimiento nos ayudará a definir nuestro emprendimiento porque nos permite ver cuáles son nuestros dones, a qué nos podemos dedicar, en qué sector podemos desarrollar nuestra actividad y también en qué aspectos tenemos que mejorar o formarnos para ser profesionales de éxito.

– Revisar nuestras creencias limitantes: Todas hemos oído frases como “No lo conseguirás”, “No eres buena en esto”, “Es mejor tener un trabajo seguro y un sueldo a fin de mes”, “Ser ambiciosa es malo”,… Identificar cuáles son los mensajes que hemos recibido de nuestro entorno y que nos condiciona, nos ayudará a poder contrarrestarlas y a quedarles poder.

Muchas veces fracasamos porque nosotras mismas nos limitamos y nos autosaboteamos. Seamos conscientes de ello para detectar estos pensamientos limitantes y no permitir que influyan en nuestras decisiones.

– Cuidar nuestro diálogo interior: ¿Qué te dices a ti misma? ¿Cómo te tratas? A menudo, somos nuestro peor enemigo. Frases como: “Es que eres muy torpe en esto”, “Seguro que me equivocaré”, “No entiendo de números”, “Tal vez soy mala madre por dejar al niño en la guardería”,…

Tenemos que ser consciente que nuestros pensamientos y lo que nos decimos crean nuestra realidad e influyen en nuestro estado de ánimo y en nuestra toma de decisiones.

Ser conscientes de nuestro diálogo interior y sustituir los pensamientos limitantes y los juicios por palabras alentadoras y motivadoras nos ayudarán a conseguir nuestros objetivos.

– Tener clara nuestra misión y nuestros valores: Definir cuál es nuestro proyecto, concretando los objetivos que queremos conseguir, los recursos con los que contamos y cuál es nuestro factor diferencial nos ayudará a desarrollar un plan estratégico que nos permita tener una visión clara de nuestro emprendimiento.

– Mantener una actitud positiva y realista: Como hemos dicho, emprender no es fácil porque implica un riesgo. Dejamos atrás la seguridad de un sueldo fijo para cumplir nuestro sueño, algo que nos apasiona y que nos motiva. Por eso, tenemos que mantener una actitud positiva y no desanimarnos ante los retrasos o los imprevistos.
El miedo aparecerá y la tentación de abandonar también, por eso es importante mantener una actitud positiva y creer en nosotras mismas pero manteniendo el punto de realidad, en el sentido de que el éxito no se consigue de un día para otro, tenemos que ser perseverantes y pensar a medio – largo plazo.

– Gestionar las emociones: Las emociones no son ni buenas ni malas, sólo nos informan de cómo nos estamos sintiendo. Aprender a identificar nuestras emociones, nos ayudará a sentirnos mejor con nosotras mismas y a no precipitarnos en nuestra toma de decisiones.

Hemos dicho que el miedo aparecerá y es normal porque la incertidumbre está. Saber gestionar el miedo, implica aceptarlo y traspasarlo. De esta manera no nos paralizará y podremos seguir dando pasos para la consecución de nuestros objetivos.

Otro de los miedos que surgirán durante el emprendimiento, es el miedo al fracaso. Equivocarse es normal, todos nos equivocamos. De hecho, las equivocaciones son las que nos permiten avanzar y aprender. Por eso, no tenemos que ver la equivocación como un fracaso sino como una oportunidad de aprender.

Cuando hablamos de emprendimiento femenino, es muy común que surja el sentimiento de culpabilidad, sobre todo, relacionado con el cuidado de los hijos. Es una cuestión que tiene que ver con las creencias y los estereotipos culturales y que nos tenemos que trabajar para que no comprometa nuestro emprendimiento.

Pensemos que no somos peores madres por perseguir nuestros sueños y desarrollar nuestra profesión. Es más, les estamos enseñando a nuestros hijos e hijas una importante lección de vida, la de perseguir sus sueños y mantenerse fiel a ellos mismos.

– Aprender a delegar: La superwoman no existe, no podemos pretender hacerlo todo y saberlo todo.

Una de las asignaturas que tenemos las mujeres es la de aprender a delegar y a saber decir que NO. También forma parte de los estereotipos de género y de las creencias limitantes que las mujeres tenemos que anteponer las necesidades de los demás a las propias.

Si queremos emprender tenemos que ser conscientes de que para no perder el foco de nuestros objetivos, tendremos que decir que NO a otras actividades, obligaciones, proyectos,… porque si no nos dispersaremos y no podemos llegar a todo.

Por otro lado, tenemos que delegar parte de nuestras tareas como emprendedoras en otros profesionales: gestor financiero, informático, marketing,…

Y por último, pero no menos importante, cuidarnos a nosotras mismas. Este aspecto guarda relación con el anterior, tenemos que rebajar nuestro nivel de perfeccionismo y de exigencia y ser conscientes de que tenemos que dedicar una parte de nuestro tiempo al descanso, a nuestros hobbies, a cuidar nuestras relaciones personales,… Encontrar el equilibrio entre nuestra vida profesional y nuestra vida personal redundará en nuestro bienestar emocional y físico, lo que nos ayudará a ser más creativas y productivas.

 

Autora: Begoña Serra

Web: https://www.begonyaserra.com

2019-05-14T13:03:34+00:00

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