“CONSTRUCCIÓN” O EL PODER GENERATIVO DEL LENGUAJE

construcciónTendría yo, digamos, 18 años. Mientras comenzaba a hacerme preguntas por la vida, por las cosas y por mí, estudiaba y tocaba la guitarra.

Un día, a través de mi querido amigo JJDG, con quién compartíamos noches de ¿estudio? y mucha guitarra y canto a dúo, conocí al gran cantautor brasileño. Y no fue solamente eso.

Escuché, por primera vez una bellísima canción, que me acompañó toda la vida y aún hoy lo hace.

 

El aprendizaje, acerca del poder del lenguaje, me ha hecho revalorizarla mucho más, al punto de decidir compartir en esta entrada, su letra, para que juntos hagamos una maravillosa recorrida por los diferentes mundos que cuenta Chico Buarque en su obra.

Disfrutemos pues, la letra, detenidamente, mientras buscamos diferentes historias que nos cuenta el poeta. Nos leemos al final.

Del gran Chico Buarque de Hollanda, Construcción.

Amó aquella vez como si fuese última
besó a su mujer como si fuese última
y a cada hijo suyo cual si fuese el único
y atravesó la calle con su paso tímido
subió a la construcción como si fuese máquina
alzó en el balcón cuatro paredes sólidas
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico
sus ojos embotados de cemento y lágrimas

Sentose a descansar como si fuese sábado
comió su pan con queso cual si fuese un príncipe
bebió y sollozó como si fuese un náufrago
danzó y se rió como si oyese música
y tropezó en el cielo con su paso alcohólico
y flotó por el aire cual si fuese un pájaro
y terminó en el suelo como un bulto fláccido
y agonizó en el medio del paseo público
murió a contramano entorpeciendo el tránsito

Amó aquella vez como si fuese el último
besó a su mujer como si fuese única
y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo
y atravesó la calle con su paso alcohólico
subió a la construcción como si fuese sólida
alzó en el balcón cuatro paredes mágicas
ladrillo con ladrillo en un diseño lógico
sus ojos embotados de cemento y tránsito
sentóse a descansar como si fuese un príncipe
comió su pan con queso cual si fuese el máximo
bebió y sollozó como si fuese máquina
danzó y se rió como si fuese el próximo
y tropezó en el cielo cual si oyese música
y flotó por el aire cual si fuese sábado
y terminó en el suelo como un bulto tímido
agonizó en el medio del paseo náufrago
murió a contramano entorpeciendo el público

amó aquella vez como si fuese máquina
besó a su mujer como si fuese lógico
alzó en el balcón cuatro paredes fláccidas
sentóse a descansar como si fuese un pájaro
y flotó por el aire cual si fuese un príncipe
y terminó en el suelo como un bulto alcohólico
murió a contramano entorpeciendo el sábado

por ese pan de comer y el suelo para dormir,
registro para nacer, permiso para reir,
por dejarme respirar, y por dejarme existir,
Dios le pague,
por la grapa de gracia que tenemos que beber,
por el jugo desgracia que tenemos que toser,
por andamios de gente para subir y caer,
Dios le pague,

por esa harpía que un día nos va a burlar y escupir,
y por las moscas y besos que nos vendrán a cubrir,
y por la capa postrera que al fin nos va a redimir,

Dios le pague…

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Si hubiera que dar una clase, sobre el lenguaje como vehículo para generar mundos diferentes, seguramente utilizaría este poema para poder trabajar con él.

El autor, va cambiando de lugar algunas palabras al final de los versos y en algunos casos, agrega otras, esdrújulas.

Esos cambios, casi todos recalificando los versos, provocan en el lector, inmediatamente, el cambio total del sentido de la obra.

Nuevos mundos de posibilidades se abren para el que lee cuando, por ejemplo dice, primero:
“Besó a su mujer como si fuese última”

Y una estrofa más abajo, dice:
“Besó a su mujer como si fuese única”

Y luego agrega, en otra estrofa:
“Besó a su mujer como si fuese lógico”

Pueden ustedes tomar muchos más versos, que, como en este caso, cambiando solamente un adjetivo, podrán encontrar un nuevo mundo de posibilidades para su imaginación, logrando, el autor, hacer de una historia narrada en una canción, varias historias diferentes y todas con sentido para quien las lee.

El lenguaje empodera a quien lo usa, porque le permite construir mundos diferentes para quienes lo están leyendo o escuchando.

Me pregunto entonces: ¿Existe la realidad? O lo que existe es la interpretación que de ella hacemos cuando escuchamos, leemos, reflexionamos o juzgamos aquello que se nos presenta? ¿Y, qué pasaría si, utilizando nuestro libre albedrío, que traemos, como casi único bagaje a este mundo, fuéramos capaces de construirnos un relato propio de nuestra propia vida, como deseamos que sea a partir de contarnos la historia que ilumine un futuro hecho a la medida de lo queramos vivir, sentir, lograr, ganar, ver, compartir, etc?

Una vez que entendemos y aceptamos que nada está dicho ni hecho en nuestra vida, es casi imposible volver atrás, a la zona de comodidad, y nuestro “estar siendo”, se transforma entonces, en un maravilloso viaje hacia las metas que nos propongamos. L@s desafío!

Mientras tanto, sigo disfrutando como hace más de 40 años de la “Construcción”.

Autor: Jorge Francisco Mosca