cámara

Vivimos en una sociedad actualmente donde en las redes sociales mayoritariamente se publican vidas perfectas. Algunos Influencers muestran al mundo a través de las marcas que los patrocinan, un mundo ideal donde todo es idílico.

Otras personas comunes, fantasean mostrando solo lo bonito de sus vidas (comidas sanas/ casas en orden / cero procrastinación).

¿Pero qué hay de real en esas vidas “Superhappy”? ¿Son así durante las 24 horas del día?
No hace demasiado, hemos podido ver como algunas personas influyentes han compartido sus momentos bajos, sus cambios de alimentación o sus inseguridades.

Sinceramente, siempre nos gusta mostrar nuestra mejor cara y evitar publicitarnos cuando no estamos contentos con nosotros mismos.

¿Y qué pasa cuando apagamos la cámara, como nos comportamos? ¿Somos tan ideales como reflejamos?
Es políticamente correcto mostrar la foto de nuestras vacaciones fantásticas, ese look divino para la fiesta y el día que nos sentimos poderosos. ¿Y el resto del tiempo, que haces cuando nadie mira?

¿Guardas tu vestido de gala y sacas el roto para la casa? ¿Aparcas tus hábitos saludables solo para mostrarlos en Instagram? ¿Te sonríes y te hablas con cariño al igual que lo haces ante el objetivo?

Tengo mis dudas, y reconozco que llegar a conciliar ambas vidas no es nada fácil. Dejamos lo bonito para los demás, para el exterior y en nuestra casa interior sacamos las zapatillas viejas.

Nuestra careta de payaso, nos acompaña demasiado y olvidamos que vivimos con nosotros mismos más que con el mundo online.

Recapacitemos sobre nuestros hábitos y costumbres a cada momento “haya cámara encendida o no”.
Construyamos nuestra personalidad ideal y trabajamos paso a paso para conseguirla.

Depurar nuestro estilo y limpiar todo lo que ya no necesitemos. Potenciar nuestras cualidades y nunca olvidar que la tenacidad hace milagros en los cambios.

Aceptar nuestra fragilidad, incoherencia y todos los rasgos humanos que nos caracterizan.
Relajarnos cuando las cosas no salgan bien y poner el pie en el acelerador cuando veamos pista libre.
Pasito a pasito vamos delineando nuestro perfil y opino que la autenticidad del mismo traspasa cualquier cámara que se nos ponga.

En realidad, creo que al final del todo se nota mucho la persona que trabaja desde el interior, desde la honestidad y la sinceridad con uno mismo. La persona que acepta los altibajos y se esfuerza en superarse.

La cámara lo capta todo, nuestras inseguridades, farsas o tristezas. Pero también capta cuando alguien se siente bien, sus palabras, sus actos y el brillo de sus ojos, no se pueden maquillar.

Creo que ese bienestar que se construye desde la humildad, desde el interior y con el aprendizaje diario y constante, se refleja en cada acto que hacemos, casi sin palabras.

Cuidemos nuestra obra maestra, con amor, cariño y dedicación.
Mostremos nuestra mejor cara, enseñando nuestro trabajo constante y con una sonrisa diciendo, “estoy aquí, con la templanza de afrontar día a día mis propios retos”.

Autor: Sofía Lorenzo Olmedilla

Web: https://sofialorenzoacademy.blogspot.com/