abundancia

Le preguntaron a Miguel Ángel tras esculpir su David, “¿cómo fuiste capaz de crear una estatua tan maravillosa?”. A lo que el artista respondió: “yo no creé esa estatua, lo que hice fue quitar la piedra que le sobraba para mostrar lo que ya existía en su interior”. Necesitamos deshacer todas las capas de piedra que nosotros mismos hemos construido para poder ver la maravilla y el poder que anida dentro de cada uno de nosotros. ¿Qué es abundancia entonces? Abundancia es libertad para manifestar nuestra naturaleza, desplegar toda nuestra potencialidad. Una mentalidad abundante siente la facilidad para expresar en el plano físico aquello que necesita para disfrutar la vida.

El proceso de manifestación y los ingredientes de la abundancia.
La abundancia sucede como una especie de proceso alquímico en nuestro interior. Este proceso contiene algunos ingredientes fundamentales; recursos sencillos y poderosos que si usamos adecuadamente producirán efectos maravillosos.

El Amor. El principal ingrediente de la abundancia es el Amor. El Amor es la aceptación plena de lo que es, de nosotros mismos, de los demás, de la vida. La confianza plena en que esta me traerá lo adecuado para mi evolución. Decía Harv Eker que “La confianza es la riqueza intangible que da lo tangible”. Esta confianza me permite no controlar los acontecimientos, fluir con la vida, y a través del Amor abrirme a experimentar todo de una manera plena, más allá del miedo. El Amor me conecta con todo lo bueno que la vida tiene para mí. Comienzo a generar una conciencia de abundancia que genera la energía adecuada para atraer riqueza a mi vida. Mi conciencia se expande y se conecta con la Fuente donde se encuentra la verdadera sabiduría. Lo importante por tanto, no es lo que haces sino la emoción con la que lo haces. La diferencia está en si haces las cosas desde el Amor o desde el Miedo, las dos emociones que construyen y destruyen en tu vida.

Amor Miedo
Deseo que suceda No deseo que suceda
Confío y suelto No confío y controlo
Creer para ver Ver para creer
Conciencia riqueza Conciencia pobreza
Desapego Apego
Responsabilidad Victimismo
Expansión energética Bloqueo energético
Extensión Proyección

El silencio. A través del silencio, de la meditación o el contacto con la naturaleza, experimento ese estado de paz y de fluidez que me enseña a apreciar la belleza, a disfrutar plenamente el presente tal y como es. Este silencio implica fluir con la vida. Comenzamos entonces a desarrollar una comunicación con ella, en la cual aparecen señales. Es la intuición la que nos guía, fruto de una conexión con nuestro sentir, que a su vez nos conecta con la fuente de la abundancia. A través del silencio suelto mis creencias sobre lo que debe ser y me abro a lo que es. Y así encuentro pistas sobre las que andar mi camino a la abundancia. El silencio es vacío, necesario para poder llenar continuamente. Es un continuo vaciado, abriéndome a lo nuevo, saliendo de la zona de confort, haciendo las cosas que hago de otro modo, sin condicionantes pasados. Ábrete a ese vacío, a ese silencio, a la novedad.

La intención y el desapego. El pensamiento es el gran catalizador de tu abundancia. Genera en tu mente, desde el silencio, la idea de lo que quieres atraer en tu vida y pregúntate si estas ideas están creadas desde el amor o desde el miedo. Desarrolla entonces una intención y lánzala al universo, desapegándote de los resultados. La diferencia aquí consiste en no “engancharnos” a nuestros deseos. Dejamos que la vida nos muestre su viabilidad, y el camino para conseguirlo, todo a su tiempo, si realmente debe suceder. Atraemos a nuestra vida no lo que queremos sino lo que necesitamos para nuestra evolución.

La gratitud. Dar gracias es “estar en gracia”. Cuanto más agradezco lo que ocurre en mi vida, más mentalidad abundante estoy construyendo porque estoy dejando operar a la vida a través de mí. Agradecemos a la vida cuanto nos sucede porque es lo que la vida quiere mostrarnos en este momento para nuestro desarrollo. Agradezco estar vivo. Agradezco miles de sucesos pequeños y grandes que suceden en mi vida. Y también elijo agradecer las cosas que no me gustan, porque de ellas aprendo. Gracias por lo que me duele porque me enseña a trascender, a ver algo que no estaba viendo. Y esto me hará más fuerte. Todos son regalos de la vida que suceden aquí y ahora, en el presente, por ello decimos que los regalos son “presentes”. Agradece siempre que puedas.

La entrega. La abundancia es un proceso de dar y recibir. De mantener ese “circuito” abierto. En la medida que das, el universo te devuelve, aunque no sea siempre lo que tú esperas. La entrega implica dar con amor, lo que significa de una manera incondicional, sin esperar nada a cambio. En el acto de dar no hay apego, no hay expectativas de devolución. Es un acto de amor. De igual manera que me abro a dar me abro a recibir porque agradezco todo lo bueno que la vida me trae cada día. Me lleno de amor y lo comparto con los demás. Trata siempre de llevar algo que dar y compartir con quien te encuentres, lo cual no significa que tenga que ser material, pueden ser sonrisas, poemas, conversaciones, caricias. Da lo mejor de ti y atrévete a recibir todo lo que mereces.

El dharma. Hemos venido a este mundo a conectar con nuestro propósito, nuestro dharma. Este se crea a partir de nuestros talentos, nuestros dones, lo que nos hace únicos y amamos hacer. Nuestro propósito consiste en poner nuestros talentos al servicio de los demás, y así contribuir a elevar la conciencia del planeta a través del amor. Y al hacerlo comprobamos que todo surge sin tanto esfuerzo, porque lo que hacemos está conectado con los que somos, con nuestra esencia. Disfrutar de la vida haciendo la vida de los demás mejor es uno de los ingredientes de abundancia y felicidad más poderosos. Y eso conecta con la prosperidad económica porque hacemos lo que hemos venido a hacer a este plano. Pregúntate cuáles son tus dones, qué amas hacer, cómo puedes ayudar a hacer el mundo un poquito mejor, y cómo puedes hacer sostenible eso económicamente.

Autor: Jose Deconde

Web: www.josedeconde.com