díaSolemos fantasear con el día en el que no estemos en este mundo, pensamos hasta en los detalles más minuciosos en el momento de la despedida ¿quién estará? ¿Dónde será? …

Aunque honestamente me temo que ese día, esa película imaginaria no será así y el guion que nos hemos imaginado, probablemente no se cumplirá.

A veces pensamos de qué manera nos extrañará, cómo nos recordarán y que harán con sus vidas una vez que no estemos en este camino.

Idealizamos cómo nos valorarán, nos pensarán o que homenaje nos harán.

Creemos que cuidarán de cada detalle que hemos dejado en esta tierra, que darán el mismo valor a mis joyas, a mi orden y a mis pequeños tesoros que con tanto amor cuidé durante años para que un buen día fuera un legado familiar.

Pensaré en el reconocimiento póstumo de cada una de mis obras y que mimarán lo que para mí era importante.

Pero lamentablemente esto no será así, ya que nadie sabe cómo cada quien reaccionará ese día.

Lo que me queda claro es que los demás no sabrán valorar mis cosas o acciones igual que yo, ya que no se puede vivir la vida de otro y lo que tu pienses no tendrá la misma intensidad en la mente de otra persona.

Seguramente mis objetos personales pasarán a mejor vida y únicamente guardarán lo que ellos realmente quieran, no me pedirán permiso para deshacerse de ellos.

Mi casa o mi coche no tendrán el mismo aprecio y cambiarán de dueño o de estilo.

Mis horas invertidas en proyectos acabados o no, en el mejor de los casos serán archivados en el desván de algún sitio. Mis sentimientos escritos en miles de cartas, serán recordados en el momento de la mudanza y muchos de mis trofeos serán reciclados.

Si, ese será seguramente el desenlace de nuestra historia. Porque nadie podrá ver nuestra vida con nuestros propios ojos, únicamente nosotros sabremos el valor de lo vivido, de lo que amamos y de nuestros triunfos.

Autora: Sofia Lorenzo Olmedilla

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