escribir

Este es un punto crítico de este sistema al que llamo “Escritura Positiva Motivacional”, que he practicado durante más de 1o años en principio sin saber concretamente de qué se trataba, pues siempre acostumbré a escribir todo aquello que tenía como tarea pendiente o para realizar en el día o en la semana o el mes, como cualquier persona que acostumbra a agendar temas o cosas para hacer.

Aquí comienza todo, pues en la medida que el tiempo transcurría fui conociendo más acerca del significado de “escribir con propósito” y “escribir sin propósito” y por ello me dí cuenta que cuando hacía lo primero, las cosas que yo escribía se daban de una manera que parecían increíbles, como si ya hubiesen estado diseñadas o preparadas especialmente para mí.

Por el contrario, mientras duró esa etapa de prueba, digamos mientras “escribía sin propósito”, supe tiempo después que las cosas que yo volcaba en el papel como no tenían la fuerza necesaria o la impresión necesaria de mi parte, no sucedían y yo pretendía que sucedieran… Créase o no…

A partir de esta experiencia, y aprendiendo cada vez un poco más sobre los por qué y para qué de esta práctica, diría que pude obtener algunas conclusiones, y la que más me motivó a continuar y con el tiempo mejorarla, fue la de cultivar el hábito de hacerlo con “excelencia”, sin temor a equivocaciones preguntándome siempre “por qué no habrían de suceder las cosas si ahora tengo la oportunidad que esperaba”. ¿Se entiende? Utilizando el poder que la excelencia me da, puedo creer en la manifestación y generar la oportunidad que busco, si previamente la tengo escrita o impregnada en el papel, que se convierte en una extensión de mí mismo.

De esta manera se convirtió además de un hábito positivo y saludable, en un sistema de vida y de principios, que me condujo a lograr metas que antes jamás hubiera imaginado que podría llegar a conseguir. Por ejemplo, haber aprendido diferentes materias realizando un plan escrito para poder lograrlo sin “conflictos internos”, uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos en nuestra vida. O también, vivir la experiencia sobre cómo es posible “escribir” un mapa de ruta interno, que te permite realizar diferentes cosas, y cumplirlas todas, independientemente del tiempo horario que dispongas. Todo está en tu tiempo mental, y en los hábitos que cultives para conseguir tu propósito; el resto son meras justificaciones que los seres humanos utilizamos para explicar todo aquello que no entendemos o que inconscientemente queremos posponer por tal o cuál motivo, cada quién tendrá el suyo.

Cuando tenemos que ponernos en acción, lo primero que necesitamos es tener definidos nuestros objetivos, hacia dónde queremos llegar, quién será el principal beneficiario y quiénes se verán favorecidos por las decisiones que tomemos. Una vez que tenemos definido esto, comienza la “escritura del plan”… ¿Recuerdas lo anterior?
El error que cometía, al principio (ya pasaron 20 años) era que solo lo pensaba, y creía que así se podría solucionar, que los resultados te van a llover y que tienes la capacidad de almacenar datos y recordarlos a cada instante como si fueses un computador portátil. En parte, lo somos, tenemos esa capacidad de almacenamiento. La dificultad está en que si nos colmamos de datos inútiles, nuestro cerebro se desborda también… queremos pensar todo a la vez, creernos infalibles y así nos “desenfocamos” de la ruta que nos lleva a conseguir el verdadero resultado y en el momento menos esperado hacemos CRASH.

Luego de haber aprendido a “escribir y diseñar” mis hojas de ruta, tomando conciencia de una nueva realidad, el “no ser infalible” y pensando siempre en que somos seres humanos que tenemos limitaciones y cometemos errores frecuentes (la diferencia está en que algunos saben reconocerlos otros no) las cosas empezaron a suceder con fluidez y con sentido positivo el 90% de las veces.

A partir de aquí, me dí cuenta que por un lado conseguimos nuestros objetivos porque despejamos a nuestra mente de pensamientos innecesarios o parásitos que bloquean nuestra creatividad, y por otra parte permiten que nos conectemos con el poder de la atracción, o sea, en aquello que nos enfocamos lo atraemos y mucho más poderoso será si lo ¨visualizamos¨.

Y ahora para ir terminando, quiero dejarte estas frases que resumen un poco lo que estuvimos hablando en este artículo, y dicen así: “si lo escribes se cumplirá” y si pones “tu corazón en el papel” atraerás aquello en lo que te has enfocado y lo sostengas en el tiempo.

Lo importante de todo esto es que estemos todo el tiempo conectados con aquello que queremos conseguir, ya sea a través del papel, de recordatorios, de tarjetas impresas con palabras que contengan nuestras metas, o repitiendo en voz alta lo que tienes escrito.

Una manera que me dio grandes satisfacciones es, la de estar conectado con mis metas utilizando el método de la atención diaria (repasando lo escrito), y desentendiéndome de los detalles (el cómo lo conseguiré, que no dependerá de nosotros) y enfocándome en los resultados (como si ha hubiese sucedido, viéndolo concretado).

Hasta aquí el resumen breve de lo que he experimentado y que quiero transmitirte para que puedas experimentarlo tú también. Recuerda los principios básicos que son importantes y necesarios de aplicar para que puedas conseguir tus objetivos y metas o lo que te propongas conseguir en tu vida.

Autor: Omar Giménez Palma

Web: http://www.omargimenezpalma.me