Una nueva forma de prepararnos para relacionarnos con el mundo

Autor: Sergio Lucas Bermejo
“Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad” (Dr. Miguel Ruiz). 
Desde que nacemos, pasando por el núcleo familiar, el colegio, el instituto, la universidad, etc... nos preparan para que aprendamos a desenvolvernos en el mundo, tanto a nivel laboral como a nivel personal. Para ello, somos bombardeados con datos, información y conocimientos, así como también de creencias y experiencias ajenas, que nuestro cerebro absorbe, unas veces de forma perenne y otras de forma temporal. Durante ese proceso de alfabetización, somos evaluados, premiados y reconocidos en función del nivel de conocimiento adquirido y de los resultados obtenidos en las distintas materias.


De esta manera, año tras año, forjamos nuestro futuro en base a las decisiones académicas que tomamos en determinados momentos, como la elección de la rama académica (letras, ciencias, sociales…), de la formación profesional o universitaria, etc. En estas decisiones somos influidos enormemente por las evaluaciones recibidas sobre los conocimientos adquiridos, así como por las opiniones, juicios y creencias externas que hemos ido recibiendo y que algunas de ellas han calado en nuestra mente. Por ejemplo, todos hemos tenido algún profesor, familiar u otra persona cercana y con cierta autoridad, que nos ha transmitido “El dibujo ‘es’ /’no es’ lo tuyo”, “Céntrate en las ciencias que es lo que se da bien”, “El futuro está en las Telecomunicaciones”, “Hay periodistas a patadas”, “Los médicos viven muy bien”, “Los ingenieros ganan mucho” , “Como están las cosas, lo mejor es hacerse funcionario”, “Los artistas se mueren de hambre” , etc … denominadas como “incapacidades aprendidas”.
Como resultado, son muchos los profesionales insatisfechos en el mundo e independientemente del sector. Personas cuya vida cotidiana laboral no les llena y no les satisface… personas para quienes el trabajo se termina convirtiendo, en el mejor de los casos, en una mera fuente de ingresos.
Si a ello, añadimos la situación actual, en la que se habla de crisis de valores, y el entorno cambiante que nos rodea, parece que los conocimientos ya nos son suficientes y que la flexibilidad, la autenticidad, los valores y las aptitudes ganan posiciones.
Con ello, no pretendo cuestionar el sistema de evaluación, ni mucho menos, las influencias externas que recibimos de nuestro entorno y personas cercanas, que son inevitables y, en algunos casos, necesarias. Lo único que busco resaltar, es que dedicamos mucho esfuerzo, tiempo y dinero a esta preparación que es necesaria, pero no hay reservado ningún espacio para prepararNOS, nosotros con nosotros mismos.
Nueva preparACCIÓN.
Por ello, desde aquí, querría invitaros a reflexionar sobre la posibilidad de una nueva y adicional preparación…una preparación guiada y continua, desde pequeños, dentro del entorno académico y/o desde el núcleo familiar, que se desarrolle en un espacio libre de juicios, en el que predomine la aceptación, el respeto y la confianza necesaria para que cada uno pueda expresar libremente sus pensamientos, realidades, emociones, miedos, ideas y objetivos.
Un espacio donde aprendamos a mirar en nuestro interior, a identificar y gestionar nuestras emociones, a descubrir y conectar con nuestros valores y en el que la palabra ponga de manifiesto su carácter generativo y transformador. Con un contexto adecuado bajo el cual se cuestionen nuestras creencias limitadoras, se rompan paradigmas y se nos rete a plantearnos objetivos (académicos, profesionales y personales) y planes de acción productivos y coherentes con nuestros valores.
Desde allí, cultivaríamos la humildad, la autenticidad, la empatía y la coherencia desde la que relacionarnos con el mundo, interiorizando que estamos completos y tomando conciencia del tipo de observador que somos y de que hay tantas realidades como observadores.
En definitiva, se trataría de un aprendizaje guiado por coaches profesionales como actividad extra-escolar y/o desde el núcleo familiar, en el que se ponga a nuestra disposición, se aplique e interiorice una metodología de aprendizaje y expansión, como la metodología CORAOPS.
Adicionalmente, esta preparación podría ser complementada con formación en Coaching del personal docente y familia, de manera que hagan de sus aulas y hogares respectivamente entornos que potencien esta nueva preparación.
¿Qué nos aportaría esta preparACCIÓN?
De este modo, en mi opinión, se nos facilitaría el aprendizaje a vivir a la altura de nuestros talentos y no de nuestras creencias, a mantener nuestro futuro académico, profesional y personal y nuestra felicidad en nuestras manos en todo momento, y no en manos de las circunstancias, del entorno, de los resultados, de las creencias externas, o del miedo… estaríamos en continuo crecimiento, un crecimiento coherente con nuestros valores, buscando el reto y sabiendo encontrar la motivación, la actitud, las emociones y el compromiso necesario para alcanzar sus objetivos… en definitiva una vida más plena.
En tu caso, ¿Qué crees que te aportaría este tipo de preparACCIÓN?, ¿Y a tus hijos?...
2017-05-25T10:30:35+00:00

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