¿Somos libres?

Hace poco hice un viaje a la Sierra de Madrid.

vuelo-de-ave

Durante el trayecto de regreso a casa, apostado en el asiento del acompañante en el coche, me acurruqué para echar una cabezada.

Mientras veía el paisaje pasar con presteza, como vemos pasar muchas veces la vida ante nuestros ojos, miré hacia el cielo, y avisté un ave rapaz en pleno vuelo, sin batir de alas, y en ese momento, no sé muy bien por qué, hubiera querido sentir esa sensación de libertad, de ver todo, mi propia vida, desde otra perspectiva.

Anclado a aquel asiento, me sentí prisionero de mi propia existencia, rehén de las obligaciones pecuniarias, cautivo de aquellas cosas que se supone que evitan que el sistema te margine.

Pensé si un indigente paseando con su carro y sus miserias quizás imitaba el grácil y elegante vuelo de aquella ave.

El rodamiento de los neumáticos contra la carretera me condujo a una especie de trance meditabundo, y de desconcierto por aquello que estaba pensando. Creía haberme introducido yo solo en una especie de bosque tupido y enmarañado del que no sabía salir.

Pero pasados unos minutos, tuve una especie de revelación, que trasladó mis pensamientos a un claro entre el follaje, a un oasis de verdad. Me dí cuenta de que realmente, para sentir lo mismo que aquella ave en su hermoso vuelo, sólo es preciso cambiar de actitud y redefinir algunos conceptos, como posesión, material, consumo, etc…

Me percaté de que la auténtica libertad habita en nuestra misma conciencia, ahíta en nuestras emociones, dentro de nosotros mismos. Poder pensar o no pensar, elegir sobre qué meditar, compartirlo o no, expresarlo o no….esa es la clave de la libertad más genuina, de la libertad fundamental, no de la accesoria y superficial.

La libertad, como la alegría, la felicidad, la tristeza, el rencor, el humor y todo lo que nos hace humanos, reside en nuestro interior, y se nutre de nuestras emociones.

Fue una sensación pasajera cuando me sentí preso de un esquema concreto, poco después, entendí que el mundo es como yo lo quiero ver, y comencé a volar cual ave surcando el cielo añil.

“Desde la primera infancia nos enseñan, primero a creer lo que dicen las autoridades, los padres, la mayoría, el cura, etc. Y luego a razonar sobre lo que hemos creído. La libertad de pensamiento es al revés, primero razonar y luego creeremos en lo que nos ha parecido bien de lo que razonamos. Si usted no tiene libertad de pensamiento, la libertad de expresión no tiene ningún valor”.

 José Luis Sampedro

“Si no creemos en la libertad de expresión para la gente que despreciamos, no creemos en ella para nada”.

 Noam Chomsky

2017-05-25T10:55:23+00:00

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies