Paralizado

2012072338padre-bebe-intMark Ellis es un joven británico de 22 años que, tras sufrir un derrame cerebral, se quedó completamente paralítico y perdió la capacidad para hablar, siendo el parpadeo y el movimiento ocular la única forma de comunicarse con los demás. Los médicos le diagnosticaron síndrome de enclaustramiento y comunicaron a su familia que las posibilidades de supervivencia eran mínimas, menos aún de recuperarse. Sin embargo, el milagro ocurrió cuando Ellis se despertó del coma inducido por los médicos tras la apoplejía e imitando a su bebé fue aprendiendo poco a poco a dar los primeros pasos y a pronunciar sus primeras palabras.

 

El accidente ocurrió dos semanas después de haber sido padre de una niña llamada Lola-Rose. Los propios médicos que diagnosticaron el cuadro clínico de este joven británico no daban crédito de su rápida recuperación, ya que el trombo obstruía el flujo sanguíneo a las partes cerebrales donde se procesa el habla. Es más, dentro de los primeros cuatro meses después de la aparición del síndrome, el 90% de las personas con esta afección, muere.

 

La paternidad y las ganas de vivir.

 

En un principio, y animado por su psicoterapeuta, Ellis comenzó a imitar a su hija recién nacida, quien ya balbuceaba y empezaba a caminar a gatas. “Mi marido hacía los mismos sonidos que la niña y cuando comenzó a pronunciar las primeras palabras, su padre también lo hizo”, relata su esposa, Amy Ellis, al diario The Guardian. Un proceso que se pudo dar gracias a que este paciente, al igual que el resto de afectados por el síndrome de enclaustramiento, preservó la conciencia y mantuvo intacta su voluntad, así como sus sentimientos y deseos.

 

El asombroso progreso de Ellis fue totalmente parejo al aprendizaje de su hija. De hecho, sus primeros pasos volvió a darlos tan sólo una semana y media después de que la pequeña dejase de gatear para comenzar a caminar. En total, transcurrieron ocho meses desde que ingresó en el hospital hasta que volvió a casa usando un andador. Desde entonces, ha seguido avanzando en su dura recuperación siempre al lado de Lola-Rose. Ahora, ambos utilizan los mismos juguetes, libros, juegos e incluso el iPad, explica Amy Ellis, “para aprender a comunicarse y descubrir cómo se hacen las cosas”.

 

La recuperación en las personas afectadas por este síndrome es extremadamente rara, aunque los terapeutas recurren cada vez más a las emociones para estimular a estos pacientes, lo que ha tenido unos resultados inmejorables en el caso de Ellis. El neurocientífico de la Universidad de Cambridge, Srivas Chennu, explica que la inmensa mayoría de las personas que consiguen mejorar su estado de salud, siguen necesitando una silla de ruedas para moverse y ayuda para comer. Por eso, el doctor Chennu distingue como un hecho muy relevante que el paciente se haya recuperado hasta el punto de poder caminar y hablar.

Un milagro que “probablemente” no hubiese ocurrido si no fuese gracias a la pequeña.

 

En esta asombrosa historia real, la niña pequeña de Ellis, adoptó sin saberlo, el papel de un coach, guiando a su padre en los primeros pasos para conseguir una gran meta.

 

“La fuerza no viene de la capacidad corporal, sino de la voluntad del alma” 

Gandhi

 

 

 

 

 

2017-05-25T10:29:24+00:00

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