Impasse

Queridos lectores y lectoras.

Seguramente, por desgracia, muchos de vosotros y vosotras os habéis encontrado u os encontráis inmersos en un proceso de separación de vuestras respectivas parejas.
O simplemente estáis es una especie de impasse, de paréntesis, con el fin de tomar distancia para poder ver las cosas con otra perspectiva.

Pues bien, eso último es muy importante. Sacar los pies del río de la vida para ver el fondo con claridad es vital para lograr vislumbrar elementos disruptivos o corruptivos que antes no eramos capaces de ver.

Con ésto no quiero decir que renunciemos a nuestra cuota insalvable de subjetividad, porque es evidente que no podemos, pero es aconsejable recordar que el Amor y el Odio van en la misma dirección, aunque lógicamente en sentido contrario, por lo que es fácil pasar de un carril al otro sin ni siquiera darnos cuenta.

Existe un momento en que ambos, los componentes de la pareja, intuyen o saben con certeza que algo no funciona, es el punto de inflexión, porque se está produciendo un cambio interno al cual no podemos ignorar, pues las emociones nos guían una y otra vez a ese momento, con la intención de que nos paremos, y reflexionemos.

La razón es importante, analizar todas las cuestiones y enredos que nos han conducido a la situación actual es un ejercicio necesario, pero también es cierto que la razón siempre encuentra razones para justificarse a sí misma en cada una de las posiciones, es lo que se llama racionalización, y que en cada uno de los compañeros, se regirá por su propia opinión y perspectiva del problema.

Así pues, aunque es plausible y desde aquí recomiendo reflexionar, ulteriormente a quienes tenemos que escuchar es a los sentimientos, aunque no nos guste lo que tienen que decirnos, porque son ellos quienes te guían hacia la libertad, hacia la verdad.

Dejarse sentir es un ejercicio que pocos hacen, por miedo a descubrir quizás una verdad incómoda o insoportable. No debemos dejarnos esclavizar por el miedo. Sea cual fuere la situación, debemos escuchar a nuestro corazón, y sobre todo, tener la valentía suficiente como para hacerle caso.

Las relaciones entre hombre y mujer son harto complicadas, seguramente muchos de vosotros coincidís en ésta afirmación, porque los que convivís con vuestra pareja, sois acreedores de esta verdad.

Y como es un proceso complejo, y muchas veces no sabemos cómo gestionarlo, en ocasiones lo mejor es ser inteligente y buscar recursos de ayuda que quizás puedan evitar un final desgraciado.

El coaching personal, vital e incluso de parejas es un instrumento muy eficaz en éste tipo de situaciones, que nos puede ayudar precisamente en la importante tarea de listar perspectivas con el fin de detectar los errores y, en su caso, subsanarlos.

Novios y novias, maridos y mujeres, compañeros de vida….antes de tomar una decisión, siempre es de gran ayuda tener la opinión de un tercero, que no toma parte en el conflicto de intereses y emocional, porque quizás ahí se encuentre la clave de la solución.

2017-05-25T10:44:23+00:00

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