Iguales pero diferentes

“En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica; y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad.”

Dale Carnegie

 
No, no todos somos iguales. Siento ser yo la portadora de esta triste noticia, pero alguien tenía que hacerlo.

En este mundo en el que vivimos, en el que a veces cuesta diferenciar al animal racional del irracional, no es fácil la convivencia. ¿Podría serlo?, sí, estoy absoluta y completamente segura de que se podría lograr, así como lo estoy de que es igual de difícil llegar a ese equilibrio. Porque todo empieza mucho antes, no, no antes de que usted y yo llegáramos aquí no, empieza antes de todo, antes de la nada, o de que la nada fuera el todo… ¡Qué complicado es hablar de lo que una no entiende!

Inventamos culturas, inventamos sociedades, inventamos religiones, y hasta inventamos dioses… El porqué de estos inventos no me queda del todo claro, puede que fuera la debilidad del ser humano en unos casos y el ego desmesurado en otros, puede que se trate de la maldita envidia también inventada por nosotros, o del mero egoísmo. Pero sea como fuere, con el paso de los años, pasito a pasito, entre todos hemos sido capaces de ir construyendo lugares maravillosos para luego destruirlos, hemos encumbrado a personas a las que luego borramos de un plumazo, hemos amado para acabar odiando…, y a mí personalmente, todo esto me resulta de lo más agotador. Una montaña rusa infinita. Sufrimos un mal que versa en la incapacidad para entender que después de todo, todo empieza en uno mismo. Y lo llamo todo, igual que podría llamarlo nada, pero cada cual con sus teorías.

Nos empeñamos en querer dar lecciones, por el mero hecho de creer que nuestra verdad es la verdad absoluta, juzgamos al que no hace las cosas como se supone que deberían hacerse, criticamos una palabra porque no nos parece la apropiada, maldecimos ese gesto simplemente porque nosotros nunca lo habríamos tenido… Pero, ¿y sin nos paramos a pensar un instante?, ¿y si fuéramos capaces de imaginar el porqué de sus acciones?, a lo mejor encontraríamos una respuesta que nos ayudara a entender que, aunque hayamos paseado por los mismos caminos, nuestros zapatos pueden ser diferentes. Aclaración: lo son.

El odio que determinadas personas intentan despertar en nosotros, lo único que consigue es alejarnos un poco más de nuestra esencia, de ese lado humano que a veces nos empeñamos en esconder, por miedo o por vergüenza. Y al final, sin darnos cuenta acabamos convirtiéndonos en aquello que hemos odiado toda la vida. Paremos un instante, sólo un momentito, e intentemos entender que la vida no nos trata a todos por igual, y que cada cual afronta sus inseguridades como sabe, o como puede. A lo mejor, lo único que necesitan es encontrar a una persona que les muestre todo lo bueno que llevan dentro, porque seguro que lo tienen, ¡está ahí! Y eso también lo tengo claro…

Pensemos que antes de hoy, hubo muchos imposibles que fueron conquistados. Y mientras la conquista continúe, esta fantasiosa cabecita mía seguirá creyendo que sí se puede.

 

Iguales pero diferentes

Laura Ríñón

Expocoaching España

2017-05-25T10:02:59+00:00

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