Historia de un collar

Hace unos años viajé a Miami a visitar a mi hermana menor. Las dos atravesábamos momentos de cambios y de decisiones en nuestras vidas y quería compartirunos días con ella.  Fueron días maravillosos y de mucha alegria.  De esa visita, además del corazón mimado, traje un collarcito de Swaroski, regalo de mi hermana. Se trataba de una cadenita de plata, con un brillantito rosa.  Ese collar tuvo importancia inmediatamente para mi,  por varias razones: era un regalo porque sí, sin motivo, y eso le daba especial atractivo. Por otro lado, nunca había tenido antes una alhaja de esa tienda. Y, lo más importante, era un recuerdo de unos días que habían tenido gran significación para mi.
Para aquella época comenzaba a prepararme para mi certificación final como coach, lo que implicaba dos desafíos. El primero, me había propuesto desafiar alguna limitacion verdaderamente  importante para mi, de manera de vivenciar los beneficios del coaching en mi misma. El segundo, animarme a realizar sesiones de coaching como coach, venciendo mis miedos y mi autoexigencia.
En busca del primer desafio, decidí, después de mas de 40 años de vida, aprender a manejar. Significaba para mi adentrarme profundamente en mi zona de pánico. Para lograrlo, trabajé mis miedos en muchas (cuando digo muchas, son realmente muchas) sesiones de coaching, y tomé más del triple de clases de manejo de las que son necesarias habitualmente.  Naturalmente, sin darme cuenta y sin pensarlo, cada vez que salíarumbo a mis clases, me ponía mi collar. Pasó a ser un compañero indispensable de mi aventura motorizada.
En esos momentos también comencé a realizar sesiones de Coaching como coach.  Se trataba de algo que deseaba fervientemente hacer, pero el miedo a hacerlo mal, era muy fuerte. Nuevamente, sin pensarlo, en forma natural, cada vez que salía a hacer una sesión de Coaching, el collar de la piedra rosa venía conmigo.
Durante esa época, en una clase de Programación Neuro Lingüística (PNL),  participéde un ejercicio llamado integración de partes. Se trataba de señalar alguna conducta deseada, y la conducta contraria, que naturalmente iba en su lugar. Por ejemplo: quiero comer sanamente para estar saludable y delgada, pero me tiento y como chocolates por las noches. A cada conducta debía asociársela con un objeto o imagen de cualquier tipo que lo represente. Esta asociación debía surgir en forma automática sin pensar. Yo elegícomo conducta deseada el tener coraje para mostrarme y llevar a cabo las actividades que me interesaban, por ejemplo, ser coach. Como conducta contraria, señalémi tendencia a no hacer las actividades deseadas por temor de mostrarme y de fracasar. A la actividad no deseada la relacionécon una sábana. A la actividad deseada la relacionécon un diamante, brilloso, de puntas, de color rosado. Al finalizar el ejercicio, la compañera que me guiaba me señaló sorprendida la similitud del objeto descripto con el collar que yo tenía puesto. Esta asociación fue absolutamente inconsciente, en ningún momento relacioné el objeto elegido como representación de la conducta deseada con el collar que tenía puesto. ¡Claramente mi inconsciente si lo hizo! Fue en ese momento que toméconciencia de la importancia que el collar tenía para mi. Representaba mis recursos internos, que yo sabía que tenia, y que me permitirían vencer mis miedos.
Aprobé el examen de manejo y hoy disfruto mucho del manejar y pasear en mi auto. Certifiqué como coach, y hoy, poder colaborar con otros a través de conversaciones de coaching, es mi pasión.
Un tiempo después perdí  el collar. Ni siquiera me di cuenta que lo habia perdido. Ya no lo necesitaba ni para conducir mi auto ni para fluir en un encuentro de coaching. Mis miedos se evaporaron al mismo tiempo que se fortalecieron mis recursos internos. El collar rosa está ahora en mí.
Creo que, en definitiva, de eso se trata el proceso de transformació n personal a través del coaching: ampliar nuestras posibilidades de acción, reconociendo e internalizando nuestros recursos y fortalezas, al mismo tiempo que disolvemos nuestros miedos y las limitaciones que nos imponen.  

Autor: Andrea López
2017-05-25T10:04:38+00:00

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