Hablar para cuatro mil orejas

Todos los que nos hemos enfrentado alguna vez a hablar en público, hemos sentido un escalofrío la primera vez.

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Y como muchos de los que leen mis artículos, sé que son personas que, quizás en un futuro próximo, hablen para cientos de personas, o menos, he decidido dejar aquí diez consejos para que “el trago” sea más llevadero hasta que se acumulan tablas y ya no nos haga falta.

1 EL PRINCIPIO. Es importante prepararse el comienzo de una intervención, sobre todo para captar la atención del público, y el final para dejar una buena impresión. Algunos de los mejores discursos de la historia han sido breves.

2 PREPARAR TEMARIO. Si se desconoce el tema del que se va a hablar hay que informarse y documentarse, aludiendo siempre a algún asunto en el que se sea experto. Es preferible encargarlo a alguien a que al final se demuestre que se es un inepto en la materia.

3 EVITAR BLOQUEOS. Uno de los miedos más habituales en la oratoria tiene que ver con quedarse en blanco frente a un auditorio. En este caso, según recomienda Chavarría en su libro, lo mejor es realizar un ejercicio mnemotécnico y tratar de recordar alguno de esos temidos momentos que, salvo excepciones, no suelen producirse. Y si se llega a producir se puede utilizar como recurso: la emoción, la creatividad, la sencillez o el sentido del humor.

4 LENGUAJE CORPORAL. Se puede cambiar el ceño fruncido por una sonrisa. La espalda siempre recta y la barbilla ligeramente elevada.

5 EL SILENCIO. Se trata de un lenguaje, ya que algunos silencios pueden comunicar. Otros son evocadores. No saber qué decir, a veces, es síntoma de distanciamiento.

6 CREDIBILIDAD AMENA. La memoria es selectiva y suele recordar lo que nos interesa. Conviene añadir a la charla algún contenido práctico, ameno o vivencial que llegue a los oyentes, recomienda la experta.

7 LOS TIEMPOS. Importante es sentir que el tiempo no se nos escapa sin haberlo aprovechado. No hay que improvisar pensando que se tiene clara la duración aproximada de la intervención. Nunca hay que dejar ninguna pregunta sin responder. Tampoco hay que anticipar el final del discurso con falsas promesas. Si se anuncia que se termina, se termina.

8 ACONTECIMIENTOS SOCIALES. Controlar las efusiones desorbitadas, huir de los tópicos y de los cultismos sin venir a cuento y que suenen a pedantería. Nunca se critica a quien no está presente y no puede defenderse.

9 LA IMAGEN. Al margen de las marcas, hay que cuidar el aseo personal y la limpieza en el atuendo. El desaliño reduce el encanto de una persona.

10 EL ENSAYO. La preparación y la práctica han de ser las estrategias fundamentales para transformar un contratiempo en una oportunidad. Se puede cerrar un discursos con una cita, pero no plagar una intervención de frases célebres.

“Me gusta la gente que se niega a hablar hasta que está preparada para hablar”.

 Lillian Hellman

“Escucha con la cabeza, pero deja hablar al corazón”.

Marguerite Yourcenar

2017-05-25T11:05:15+00:00

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