¿Estás respirando?. ¿Estás cambiando?.

Autora: Lola Jiménez Chamorro

Imagen cedida por Artigazo

Cada mañana nos despertamos y nos encontramos un día nuevo, un día más que
cuenta en nuestra vida y que por más rutinaria que sea no sabemos qué nos puede
deparar.
La vida es movimiento, es cambiante, va avanzando, es acción, no la podemos parar, no
la podemos controlar y esa es la magia y lo maravilloso de vivir, que nada es
permanente, por el día sol, por la noche luna, en invierno frío y en verano calor. Por el
día hacemos, por la noche recuperamos para volver hacer y cada
día que pasa nuestra vida, nuestro entorno, nuestra familia, nuestra
situación, cambia.
¿Es la vida una rutina?. La vida es vida, cada ola del mar es
distinta, cada día la hoja de la flor cambia, cada día nuestros hijos y
nosotros crecemos, cada día estamos rodeados de unas
circunstancias distintas y somos nosotros quienes tenemos que
prestar atención para darnos cuenta dónde se están produciendo los cambios, hacia dónde se dirige todo ese movimiento,qué reacciones hemos tenido a lo largo del día y cuál ha sido el motivo de esa reacción, qué emociones nos provoca todo lo que pasa, todo lo que hacemos y todo lo que no hacemos.

El hombre, el ser humano, quiere controlarlo todo, de ahí su estrés, quiere no sólo no
saber el paso siguiente sino controlar el paso, quiere tenerlo todo atado y por eso está
ansioso, irritado por ese deseo de querer tenerlo todo bajo control y se olvida de lo más
importante, de observar, de sentir, de ver con los ojos del “corazón”, de parar, de
disfrutar simplemente de la maravilla de vivir fluyendo con la vida porque somos parte
de ella, no sus dueños, sabiendo y siendo consciente de que el cambio se da, es ley.

Somos seres vivos y nuestra misión es VIVIR, y para ello no nos queda otra que ir
creciendo, ir adaptándonos a lo que la vida nos va colocando en el camino, veredas
personales, profesionales, familiares, etc.., nuestra actitud positiva para seguir creciendo
hará que sepamos aceptar los cambios ya sean grandes, pequeños, mediados, con
éxitos, con fracasos. Gestionar nuestra confianza, nuestro ser, escuchar nuestra voz
interior que sabrá ver y respetar las situaciones desde distintas perspectivas, saber que
cada par de ojos tendrá una imagen distinta y con ello una interpretación diferente y otro
modo de actuar.

El cambio está en nosotros, cada vez que respiramos es un aire limpio, cada vez que
parpadeamos nos encontramos con otra realidad por pequeño que sea el matiz, pero lo
importante es saber que nuestra esencia como persona tiene la fuerza y la capacidad de
saber seguir viviendo, saber gestionar las emociones, las situaciones, las personas que
interactúan en cada escenario y buscar mediante la atención y la observación las herramientas para que se de un cambio con éxito y un cambio ecológico, donde cuando nos volvamos a mirar en el espejo por mucho tiempo que transcurra, por muy guapos que nos hayamos puesto o por
mas cambio de Look que se haya dado, nos reconozcamos en ese “parpadeo del espejo” el cual reflejara nuestro ser, nuestro yo y, sobre todo, nos sonreirá.

¿Qué tenemos que hacer para gestionar el cambio?. Creo que la pregunta es:
¿cómo gestionar el cambio?. El plan de acción lo tenemos en nuestra piel, es nuestra piel, estamos vivos y estamos en cambio constante, hay que fluir con él, hay que disfrutarlo, hay que sentirlo y ser consciente de que el paso dos viene después del paso uno y no es que
tengamos la obligación de andar, sino que nuestra naturaleza es cambiar.

Si estamos atentos, si observamos, si nos paramos a sentir y a disfrutar seremos
capaces de poder intuir y saber cuál es el siguiente paso a dar, qué decisión debemos
tomar, cuál es el camino a elegir para conseguir mi meta, mi objetivo.
Observar con atención, saber qué esta pasando, qué está influyendo, qué está
descontrolado, qué es lo que no termina de funcionar, qué actitud tienen las personas
que me rodean, qué sienten, qué les afecta, todas estas variables bien gestionadas nos
darán la clave de cómo avanzar por el camino del éxito, por el sendero adecuado.

Imagen cedida por Artigazo

Observando estas dos imágenes nos damos cuenta de que estar en ese lugar a una hora concreta nos da una imagen y estar en ese mismo lugar a otra hora nos dará otra. Si cambiamos la
perspectiva obtenemos otra imagen; dependiendo de quien observe la foto tendrá una
interpretación o una emoción distinta pero lo que está claro es que esa misma foto no la
volverá a captar ningún objetivo. Sabemos que el sol nos puede dar una tonalidad, una
luz, las corrientes del mar darán unas olas o una serenidad, habrá florecillas de colores,
un viento o una brisa que den un movimiento determinado. Todo esto nos da señales para
intuir que ese día vamos a obtener unas bonitas fotos pero nunca podemos controlar
todas las variables para que hasta la más pequeña de las florecillas capte nuestra
atención por su belleza, porque ella también esta viva, porque ella también está en
cambio y de ahí la importancia de saber que para conseguir una meta, un objetivo, todos los
componentes que influyen en el proceso tienen que estar en armonía.

2017-05-25T10:17:58+00:00

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