¿Estas ocupado?

Nuestra ocupación habitual es a lo que llamamos trabajo.

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Curiosamente, la raíz latina de trabajo es poena, que es la misma que para pena, penitencia, esfuerzo, condena.

Y seguramente a muchos lectores y lectoras no les guste su trabajo, por lo que quizás sí sea una pena, una penitencia, necesaria.

El trabajo no nos hace como personas, pero está claro que nos influye, que incide en nuestra personalidad, no en vano estamos un tercio de nuestro tiempo de vida laborando.

El trabajo nos dignifica, nos hace humanos, nos ayuda a desarrollar y mantener nuestra civilización, y sobre todo, le damos valor al tiempo.

Es importante que el trabajo nos haga sentir bien, ya sea porque nos apasiona o porque cambiemos nuestra actitud hacia él, es decir, podemos hacer lo que amamos, o amar lo que hacemos, es una cuestión de perspectiva.

Pero lo que no debemos permitir es que nuestro trabajo nos frustre, nos haga infelices.

En tiempos de crisis económica y desempleo, es arriesgado cuanto menos decirle a una persona que deje su trabajo y vaya en busca de su vocación, pero no olvidemos que crisis es cambio, y que realmente lo que nos asusta de verdad es el proceso de cambio, nos resistimos a cambiar.

Casi siempre vamos a la misma gasolinera, casi siempre al mismo peluquero, casi siempre al mismo supermercado, y es porque nuestra mente nos demanda estabilidad, ya que lo que conocemos llega a formar parte de nosotros, por eso nos cuesta tanto cambiar, incluso la ruta que nos lleva cada día al trabajo. Es normal la resistencia al cambio.

El coaching, precisamente, es una herramienta de gestión del cambio, que consigue que rompamos nuestras cadenas del miedo que nos hacen esclavos de lo que conocemos. Nos permite escalar hasta salir de nuestra zona de confort o estabilidad para explorar mundos nuevos y desconocidos, por lo que el miedo racional estará presente, pero una vez sorteada esa barrera hacia lo que no conocemos, nuestra perspectiva se abre como una flor en primavera y descubrimos todo lo que nos estábamos perdiendo por aferrarnos a nuestro confort y estabilidad.

Si tu trabajo te hace infeliz, habla con un coach, él te ayudará, ora a cambiar tu actitud hacia tu ocupación, ora a gestionar un cambio que puede cambiar tu vida por completo.

Quizás sea la hora de ser tu propio jefe, de montar tu negocio. Es curioso también, la raíz latina de neg-ocio, significa la negación del ocio, y si eres tu propio jefe no vas a trabajar menos, todo lo contrario, pero quizás descubras un horizonte nuevo y una nueva vida bajo el sol.

Recuerda que el trabajo es necesario, pero no te hace como persona. Tú eres dueño de tu destino, está en tus manos, lo único que tienes que hacer es perder el miedo al cambio.

“Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo”.

Thomas Jefferson

“Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tú por dentro. En el momento en que te dispones a cambiar, es asombroso cómo el universo comienza ayudarte, y te trae lo que necesitas”.

 Louise Hay

 

2017-05-25T11:01:38+00:00

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