¿Dónde poner el foco? Da órdenes directas al subconsciente.

La mente tiende a pasar por alto y descartar toda la información en la que no se fija. Por el contrario, la mente se enfoca y atrae en aquello en lo que pensamos. Por ejemplo, cuando nos partimos una pierna, empezamos a ver piernas y brazos escayolados por todos lados; o si nos compramos un coche empezamos a ver dicho modelo allá donde miramos.

Con todo esto, conseguiremos diferentes resultados dependiendo de donde pongamos nuestra atención. Aquello en lo que te enfocas tiende a crecer: si elegimos ver lo bueno de cada día, conseguir nuestro trabajo soñado, llevarnos bien con los demás… todo esto crecerá; en cambio, aquello a lo que dejas de prestar atención tiende a desaparecer como pueden ser las preocupaciones en exceso o ver lo negativo de cada persona.

El foco depende de ti. Tú eliges el punto de foco, si no te gusta lo que ves, cámbialo. Un ejercicio para practicar sería buscar por las noches tres cosas buenas que te pasaron durante el día.

Suele decirse que tú eres como ves el mundo, August Becker.

Una manera de mantenernos enfocados con nuestros objetivos es anotar en un papel nuestros pensamientos y priorizarlos para que el subconsciente sepa por dónde empezar. A principios de año solemos escribir nuestros propósitos de año nuevo: dejar de fumar, ir al gimnasio, comer sano, estudiar inglés… El problema es que si hacemos una lista demasiado larga el consciente se bloquea y no conseguiremos casi nada. ¿Conoces la diferencia entre el consciente, subconsciente e inconsciente?

Consciente: se encarga de tomar decisiones, trazar planes, fijar la atención en lo que estamos haciendo… Está a cargo de cualquier cosa que requiera concentración. Para evitar que se colapse hay que priorizar las cosas que tenemos que hacer para poder centrarnos. Hacer una lista cada mañana ayuda a enfocarnos en ella e ir tachando las tareas realizadas, esto nos hace sentir bien eliminando las fugas de energía.

Inconsciente: según Freud es donde se encontraban nuestros recuerdos, miedos, pesadillas… puede parecer que es nuestro enemigo, todo lo contrario, el inconsciente lo usamos desde nuestros actos cotidianos (son los automatismos nos permite despertarnos, vestirnos, andar sin prestar demasiada atención a lo que estamos haciendo) a los sentimientos más profundos como proteger a nuestros seres queridos.

Es el conjunto de todos los pensamientos y sentimientos que se gestan en nuestra mente. Nos ayuda a tomar decisiones: es un piloto automático en el que confiamos. Procesa 11 millones de bits de información cada segundo (mientras que la conciencia procesa 50 bits por segundo) a través de los 5 sentidos y decide qué hacer en cada situación sin apenas darnos cuenta.

Subconsciente: está situado entre el consciente y el inconsciente, registra nuestras experiencias positivas y negativas a lo largo de nuestra vida. Está siempre atento a todo. Así, cuando no nos acordamos de algo y nos viene a la cabeza de repente es porque lo ha procesando el subconsciente al consciente hasta que lo ha encontrado. Si le damos órdenes directas al subconsciente podemos conseguir lo que nos propongamos. Si te visualizas con el objetivo cumplido lo ves más cerca.

Te propongo que anotes tus objetivos en un papel según tu prioridad para que tu subconsciente sepa qué objetivo es más importante. Si conocemos donde enfocarnos conseguiremos aquellos que nos hemos propuesto, aumentaremos la confianza en nosotros mismos, nuestra seguridad y nos motivaremos a seguir eliminando las demás. Fijarte objetivos cambiará tu vida porque irás transformando tus sueños en realidades.

Gemma Ramírez

AICP (Coordinador de contenidos de la sala de Coaching Personal)

2017-05-25T09:57:54+00:00

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