Crear equipo

Si bien el coach se considera una figura novedosa en este tiempo, lo cierto es que su nacimiento llegó gracias al deporte, en las canchas de tenis para ser más concretos (El juego interior del tenis, W. Timothy Gallwey). Su posterior protagonismo en otros campos profesionales, en parte fue gracias a la evidencia de los buenos resultados que se podían lograr en el deporte, con el apoyo de un coach.
El deportista es una marioneta movida por los hilos de la persona que hay detrás. El entrenamiento físico es imprescindible, tanto como lo es el entrenamiento mental. Pues si cabeza y cuerpo no están en equilibrio, el resultado nunca alcanzará la excelencia.

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Existe la creencia de que ser deportista de un juego individual es más complicado que serlo de un deporte de grupo, pero en ambos casos existen dificultades y/o retos específicos. La meta, sea individual o colectiva, siempre parte desde el rendimiento del individuo, cuyo crecimiento y aprendizaje se reflejará en su desarrollo personal, y consecuentemente en los resultados del propio equipo.

El equipo es un grupo de miembros con intereses y necesidades individuales, y encontrar la fórmula para que éstos acaben formando un todo no es tarea fácil, pero es posible. La unión parte de la idea de defender un discurso en el que todos los miembros crean, así como en fijar una meta común, entendiendo siempre que la generosidad es un valor imprescindible dentro del vestuario. Un individuo ha de ser generoso consigo mismo para crecer como deportista, para ayudar a mejorar al resto, y para aportar todo lo que de él se pueda necesitar dentro del equipo. Respetar los valores y los principios establecidos por todos, y tener plena confianza en cualquiera de sus miembros, es el punto de partida para configurar un grupo sólido. Crear vínculos entre jugadores que apenas se conocen es entonces posible, cuando las bases estén bien asentadas, y la ilusión sea un bien compartido.

El campo de juego no es más que el reflejo de todo lo que se crea  dentro del vestuario. Ya hablemos de crear o de creer. El camino puede ser complicado, no todo depende de uno mismo, sino de muchas circunstancias y factores que pueden acabar con la ilusión de algunos o de todos si las bases no son firmes. El esfuerzo, la pasión, la unión y la creencia de que es posible, acabará dando la victoria a aquel que no se rinde, al que persevera, al que se crece ante la adversidad, y al que por encima de todo confía tanto en él como en sus compañeros. Nadie es más importante que otro, porque cada uno tiene un papel que jugar dentro del grupo. Respetar y ser respetado es un valor ganador.
Los resultados positivos llegan tarde o temprano. Porque la lucha y la entrega siempre recompensan al que no se rinde. Siempre.

2017-05-25T10:55:08+00:00

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