Comenzando una dura tarea

Hace ya tres años….que empezamos a notar que algo ocurría con nuestro pequeño, algo que le hacía ser diferente de los demás, pero no sabíamos el qué.

Cuando la gente le llamaba no se volvía, ni sonreía a cualquiera que le hiciera una mueca graciosa, solo interactuaba con sus papás.

autista

Llegamos a pensar que era sordo, pero esa idea no la veíamos muy creíble porque cuando encendíamos la tele en otro cuarto de casa y sonaban los anuncios venia corriendo. Le llegamos a hacer la prueba de los potenciales evocados y los oídos de Javier estaban perfectos.

Pasamos por varios pediatras que siempre nos decían que no nos preocupáramos que todavía estaba en una edad donde tarde o temprano hablaría. Les decíamos que nosotros no veíamos afectado solo el lenguaje, que era algo del comportamiento, que desde bebé vomitaba continuamente porque al tocar algo con una textura diferente le daban arcadas, que andaba de puntillas, (a día de hoy con 5 años y medio lo sigue haciendo) no decía hola ni adiós con la manita, no conseguíamos que fijara la mirada al hablarle, no señalaba, se autolesionaba cuando le decíamos algo …. y un sin fin de cosas que al parecer era normal para su edad.

Gracias a Dios cambiamos de comunidad y nos vinimos a Castilla la Mancha.

Decidimos que al ser hijo único tal vez ir a la guardería unas horas le vendría bien, cosa a lo que yo tenía pánico ya que veía que mi niño no era capaz de expresar si tenía sed, dolor, etc … pensé que iba a sufrir.

Al mes de estar en la guardería, la directora y su profesora nos confirmaron lo que ya sabíamos, que algo ocurría con Javier. Nos hablaron del Centro Base en Guadalajara, donde unos profesionales valorarían al niño y podrían ayudarle.

Le valoraron y decidieron que necesitaba Logopedia y Psicomotricidad. Empezó en Octubre de 2009 en el Centro de Atención Temprana de Azuqueca de Henares. Ellos deciden que los niños no tienen que estar regidos por etiquetas y su labor es ver las carencias que tiene un niño para su edad y trabajar para que las consiga superar.

Ha estado allí hasta los 4 años que le han puesto esas ayudas en el colegio, incluyendo Fisioterapia, ya que Javier camina de puntillas, aunque ahora sabemos que se debe a las emociones, no a algo físico.

Todo este tiempo hemos aprendido a caminar juntos, a reírnos, a llorar para volver a levantarnos, hemos aprendido a entender gracias a gente que pasa lo mismo que nosotros.

Cuando le dieron el alta en el CAT, buscamos ayuda ya que pensamos que la que recibe en el colegio es insuficiente y no está adaptada a él.

Nos dirigieron a APANAG, donde valoraron a Javier y nos dijeron que tiene un trastorno del lenguaje mixto receptivo-expresivo.

Y desde el 4 de Abril del 2011 están asistiendo a Terapia clínica con Ana, su terapeuta, donde Javier está aprendiendo y nosotros con él a comunicarse, y transmitir sus emociones con nosotros y con los demás, ahora sabemos la frustración que debe sentir al querer decir algo y que los demás no le entiendan.

Todo este camino siempre con una sonrisa en la cara de mi niño, con muchas alegrías para los papñas, pero también con muchas lágrimas, este mundo no está hecho para la gente especial, si cualquier niño tiene un trabajo duro que es la tarea de crecer, para estos niños es más difícil todavía.

Solo pido a las personas que se crucen, TOLERANCIA y una actitud positiva para aprender y no prejuzgar a la gente sin conocerla, la mayoría tiene información errónea sobre el T.E.A., son mitos que han oído en algún sitio, que no son ciertos.

Ánimo mi amor, que papá y mamá te acompañaran en este camino de la mano y compartirán contigo cada momento.

TE QUEREMOS

Fuente: APANAG

2017-05-25T10:48:24+00:00

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