Autor: Esperanza Centurión Tabernero

En un momento como el actual donde las incertidumbres nos asolan el cambio es fundamental. La adaptación a un mundo tan cambiante como es el actual, hace que la evolución a través del cambio sea una necesidad del hombre que aún siendo histórica, es más obvia e inminente hoy, cuando todos estamos buscando una forma entendernos a nosotros mismos y de entender nuestro propósito, de salir de nuestro adormecimiento, de ser los mejores en lo que hacemos y de poder sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Hace un tiempo pasé por una de las experiencias más duras de mi vida, y sentí una urgente necesidad interior de poner mi vida al servicio del don para el que, estoy segura, nací. 
Fue mi propia crisis, mi propia oportunidad de cambio. Enseñar a la gente a que pueda ser el artífice de su propia vida ha sido desde entonces una meta, y ser coach de la mía está siendo el camino. 
El coaching, como yo lo veo, es la principal herramienta que podemos poner al servicio de los nuestros para conseguir mejores resultados, tanto personales, como de salud como profesionales. Y es importante darse cuenta como he puesto intencionalmente los resultados de salud en medio de los otros dos porque esos resultados serán la bisagra entre nuestra esfera personal y profesional, bisagra que hemos de mantener en plena forma para sacar el máximo partido a nuestra experiencia de vivir, que en definitiva es de lo que se trata. 
La forma integral en que las enseñanzas a nuestros coachees mejorarán su vida no es a un nivel estanco, pues todas las motivaciones del ser humano son las mismas en los tres ámbitos y todas llevan intricada la mejora de la otra como el agua lleva unidos, inexorablemente el hidrógeno y el oxígeno, difiriendo sólo en las cantidades que cada persona necesita para conseguir sus propósitos. Nada más lejos de la realidad; la creencia de un empresario de que el ámbito íntimo de sus empleados es ajeno a él, ni tampoco sería cierta la premisa del empleado que entiende que su forma de desempeñar el trabajo y las relaciones que conlleva no tienen correspondencia en el resto de su vida. 
Como ya hemos dicho, un ámbito no puede considerarse sin el segundo, ni el segundo sin el primero, pues el brillar en el primero conllevara resplandecer en el segundo y viceversa. La prevención de riesgos laborales y el cuidado de la salud, hoy muy en boga, demuestran lo unidas que están esos sectores de nuestras vidas, siendo la salud la que los une inexorablemente día a día,segundo a segundo. 
El coaching aporta las enseñanzas para conseguir la salud mental, la excelencia en los procesos laborales y el éxito en los personales de una forma equilibrada y al alcance de todos los que quieran aprender. Es en beneficio de todos el que nosotros como coaches hagamos bien nuestro trabajo, que enseñemos el proceso de cambio interior que PUEDEN y que posiblemente quieran, dado los beneficios que aporta, llevar a cabo nuestros empleados,nuestras empleadores, nuestros familiares y nuestros amigos, nuestros políticos y nuestros comunicadores. 
Es imprescindible que hagamos llegar a la gente la buena nueva de que hay una forma de ser los mejores para ellos mismos, un forma de DESPEREZARSE de ese anquilosamiento al que nos subroga nuestra zona de confort, de empezar a caminar en una senda que les lleve a la FELICIDAD. 
Han de encontrar la motivación dentro de ellos mismos, y nosotros debemos ser la luz que les ilumine el camino. Esta nueva era pertenece al ámbito de los sentidos, en el más puro sentido de la palabra. Tenemos qué sentir, tenemos que aprender a escuchar lo que nos dice nuestro interior, y tenemos que romper las invisibles barreras que nos detienen y actuar, en definitiva tenemos que hacernos responsables de nuestra propia vida. 
Debemos disfrutar con lo que hacemos, pero sin dejar de explorar nuevas opciones. La motivación necesaria para este cambio no es algo que nosotros, los coaches, podemos crear en el coachee exnovo, mágicamente, pero si podemos ayudarle a encontrarla en su interior. 
Esta nueva y motivada persona aportará dinamismo y creatividad a sus relaciones tanto personales como profesionales, adquirirá un fuerte sentimiento de auto-competencia, podrá mirarse interiormente sin el miedo al abismo y podrá hacer uso de todo su potencial, lo que inevitablemente repercutirá en el bien de la organización para la que trabaje y de la comunidad en la que viva. 
Hoy en día que están tan de moda los anglicismos podemos decir que el coaching es un “win-win” (proceso en el que las dos partes ganan) para todo el mundo, para el que empieza a despertar y para todos los que le rodean, es decir, se erige como una forma de llegar a las metas más altas, a nivel individual y colectivo, personal y profesional. 
Este es el cambio que se impone, y que nos llevará a cotas de bienestar inimaginables hasta ahora, no conformándonos sino haciendo lo que hacemos los humanos, explorar, descubrir, investigar, crear.