Un año negro

Recientemente habló conmigo (redacción) una chicha de 32 años, que me solicitó que no mentara su nombre.

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Todo le había ido bien hasta los 30 años, se había independizado, había encontrado alguien especial con quien finalmente se casó, tenía un trabajo que le satisfacía, e incluso se quedó embarazada.

Ella me comentó que el mayor sueño de su vida era formar una familia, y casi lo había conseguido.

Poco después, su madre la llamó para informarle de que su padre había contraído cáncer de piel. No tenía buena relación con su madre, porque ésta, en el ánimo de hacer “palanca” para motivarla al estudio, le decía auténticas barbaridades que ella dice que tiene “grabadas a fuego” en su cabeza, y que, aunque sea su madre, siente un gran rencor hacia ella.

La noticia de su padre le afectó bastante, porque con él si tenía más complicidad y empatía.

Su padre empeora, el cáncer se extiende sin remedio, y un mes después, ella aborta, el feto no se ha implementado correctamente y no ha salido adelante, sin que los médicos pudieran hacer nada.

El mazazo emocional de perder a su futuro hijo, sume a nuestra amiga en una depresión mayor, pero no puede dejar su trabajo, porque su marido está en paro desde hace más de cuatro años.

En el trabajo, la empresa deja de pagar a nuestra amiga, con lo que la situación se agrava aun más, y ella comienza a desesperarse, porque debe pedir ayuda a sus padres, que siempre se lo “echan en cara”.

Por fin, una buena noticia, su marido encuentra trabajo, pero es en Alemania, meses después la relación se enfría y terminan separándose.

Todos los sueños rotos, desmembrados, echos añicos en unos meses. Nuestra amiga visita al psiquiatra que le pone en tratamiento psiquiátrico a base de antidepresivos y ansiolíticos.

Sin darse apenas cuenta, en unos meses, todo se había esfumado, y pronto se agotarían sus ahorros y tendría que volver a casa de sus padres. Su padre además está en fase terminal y su madre es su enemiga, que además le culpa de todo, del cáncer de su padre, de su divorcio, de su situación laboral…

Según nuestra amiga me relataba los hechos, yo adoptaba cada vez más una actitud y semblante de espanto y empatía a la vez. ¿quién no?…

Finalmente, nos dice algo que nos anima a todos los que directa o indirectamente estamos relacionados con el mundo del coaching, y es que ha conocido a un coach que le ha ofrecido una perspectiva totalmente diferente de lo que ha vivido, le ha ayudado a relativizar en la medida de lo posible, ha fortalecido su autoestima y le ha hecho volver a ver el futuro con esperanza e ilusión.

Nos dice que su sueño sigue siendo formar una familia, que gracias a éste coach que conoció su corazón no se ha convertido en piedra, que sigue abierto al Amor, y que está convencida de que lo conseguirá, porque le pone pasión a todo lo que hace pensando siempre en su meta, a pesar de que no haya garantías de éxito.

Nos contó cómo su coach le había cambiado radicalmente su actitud, y que ahora estaba llena de energía para afrontar y capear cualquier traba de la vida, porque eso es la vida, superar trabas, superarse a sí mismo, ser apasionado con todo lo que se hace y jamás perder de vista nuestra propia meta. Todo un ejemplo después de lo vivido.

“No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada”.

 Friedrich Nietzsche

 

2017-05-25T10:29:10+00:00

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