El cáncer es como el balonmano: hasta el final del partido, nada se da por perdido», asegura este joven de 21 años que sabe muy bien lo que es #viviracontracorriente

Quién le iba a decir a Albert López que, a sus 21 años, su único sueño en la vida sería tan simple como imprescindible: vivir. Y quién le iba a decir que una de sus pasiones, el balonmano, le enseñaría a afrontar la vida con tal sonrisa, vitalidad y optimismo que ni siquiera tres cánceres han conseguido arrebatarle. El último, en el pulmón, extendiéndose al corazón y al tórax. Solo él sabe muy bien lo que es vivir a contracorriente.

No hablamos de la canción que fue todo un éxito de «El Canto del Loco». «#viviracontracorriente es el proyecto que empecé a raíz de mi cáncer», explica Albert, quien en vez de hundirse tras el diagnóstico se vio con la fuerza suficiente como para recordar a las personas lo importante que es valorar las pequeñas cosas del día a día. «Hay que dejar a un lado las tonterías», asegura el joven, cuyo blog es el mejor ejemplo de que todos debemos luchar por nuestros sueños.

«El mío es vivir -reconoce- Me urge poder vivir y es lo único que quiero». Y de eso va precisamente su blog desde que la pasado 1 de diciembre el cáncer llamase por tercera vez a su puerta. «Lo tengo en el pulmón y se está extendiendo al corazón y al tórax», cuenta este joven catalán sin miedo a decir, con todas sus letras, la palabra cáncer. Habla con naturalidad de su enfermedad. Tal vez porque «el cáncer no siempre es mortal», recuerda.
Él mismo es ejemplo de ello. Con 17 años le diagnosticaron un bulto benigno de 8 cm en la espalda. «Me cogió en el Bachillerato y con el campeonato de Cataluña de Balonmano en 2007 así que decidí esperar a operarme», cuenta. Lo hizo tres años después y el bulto había crecido hasta los 17 cm. Un mes después, le diagnosticaron cáncer. Comenzaron entonces las sesiones de quimioterapia y radioterapia durante siete meses.

“No me pueden operar”

«Todo fue muy bien», recuerda. Pero esta alegría de una primera batalla ganada duró poco. Al año, el pulmón izquierdo se vio afectado. Nueva operación y más sesiones de quimioterapia. «Poco después, los médicos vieron que mi pulmón derecho también estaba afectado. Entonces decidí no hacer quimioterapia y decido tratarme con una dieta», cuenta a ABC. Se trata de una alternativa totalmente ajena al Hospital de Sant Pau de Barcelona, donde está siendo tratado.
Como si de un milagro se tratase, «desapareció la metástasis de mi cuerpo», relata Albert, quien reanudó su vida. «Empecé Arquitectura en la universidad y, aunque de forma muy moderada, seguía jugando al balonmano». Hasta el pasado mes de diciembre.
Desde entonces, convive con un cáncer de pulmón que se extiende al corazón y al tórax y que, desde el punto de vista clínico, no hay solución pero él sigue adelante con la dieta. «No me pueden operar. Lo único que me ofrecen es un tratamiento paliativo», afirma con total naturalidad.

«El balonmano me ha enseñado a no abandonar nunca»

Esta es la razón de ser de #viviracontracorriente, su proyecto de vida, un bitácoras en el que cuenta su día a día con una admirable entereza. «El balonmano me ha dado fuerzas, me ha enseñado a no abandonar nunca, disciplina, respeto, compañerismo…». Los valores que le ha inculcado este deporte han sido pieza clave en su particular batalla: «El cáncer es como el balonmano: hasta el final del partido, nada se da por perdido».
Su familia, sus amigos, su novia… no le abandonan. Y tampoco los cientos de fans que le siguen gracias a la puesta en marcha de su proyecto. Albert es el mejor ejemplo de cómo una buena actitud es clave en cualquier aspecto de la vida. Y por esta razón aconseja a quienes también tengan cáncer: «Primero, que no tengan miedo y que acepten la situación. Segundo, que no lo asocien a ‘me voy a morir’».

Ahora, se dedica a difundir su mensaje. «Hay que vivir», recuerda mientras rema a contracorriente y cada nueva mañana. «Sueño en poder vivir». Y nosotros, Albert, que lo veamos.

 

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/20150302/abci-cancer-viviracontracorriente-201502272059.html