¿Para qué unas bases psicológicas en el ejercicio del coaching?

El ejercicio del coaching cae de lleno en el terreno de la conducta humana. Si bien es cierto que se centra en el cliente (coachee), el encuentro con una persona, como diría Rafael Echeverría respecto al lenguaje, “no es inocente”. Todo encuentro auténtico genera cambios, tanto en el cliente como en el coach. Simplemente esto ya permite hacer referencia como mínimo a tres corrientes de psicología:  conductual, humanista y  Gestalt, y además al “filósofo del diálogo y del encuentro”, Martin Buber.

 

En primer lugar, la psicología conductual ha venido estudiando la conducta explícita desde que fue planteado su estudio en el los inicios del siglo XX, con representantes como Watson, Pávlov O Skinner. En un primer momento centró su atención en lo meramente observable a simple vista (primera generación), para posteriormente incorporar la cognición y el pensamiento, dando lugar a una segunda generación conocida bajo la combinación “cognitivo-conductual” o segunda generación.

 

Hoy en día se conocen muchas aplicaciones en coaching, en esencia, derivados de estos principios psicológicos, con nombres diferentes y algunos matices, por ejemplo, muchos procedimientos adoptados y adaptados por la PNL (Programación Neuro Lingüística).

 

Más recientemente, la corriente que inició llamándose solo conductual, ha evolucionado hasta incorporar en su cuerpo teórico y de investigación otras variables del contexto que inciden en la conducta, estudiadas por otras corrientes de psicología como la Gestalt, la Sistémica o el Análisis Transaccional, entre otras,  que sitúan su unidad de análisis en un contexto más amplio que la mera observación del sujeto en función de la relación estímulo – respuesta – consecuencia.

 

En el presente, dentro de la escuela de origen conductual, se conoce  esta línea (enmarcada dentro del marco de terapias contextualistas), con el nombre de “terapias de tercera generación” e incorpora al estudio de la conducta, la cognición y otros factores anteriormente menos aplicados, como la emoción, la compasión, el compromiso, la atención plena, la esperanza, el flujo, la resiliencia, el optimismo, o voluntad de sentido propuesta por el psiquiatra austriaco Viktor Frankl.

 

Desde esta perspectiva, las herramientas derivadas que se aplican en el contexto del coaching han sido múltiples y variadas, conociéndose con nombres como “Gestalt-coaching”, ” Happiness-coaching”, “coaching de la salud”…más otros estilos tradicionales que incorporan interesantes aplicaciones derivadas del mindfullness, entre otras.

 

Esto supone sólo una pequeña muestra de la necesidad natural de integración de la psicología conductual y sus aplicaciones al coaching.

 

Observando la escuela o corriente Humanista, hemos de citar necesariamente a importantes exponentes como Karl Roger, Virginia Satir o Abraham Maslow, creadores e  impulsores de la terapia con el mismo nombre, Humanista, fundamentalmente centrada en el cliente. Actualmente se trata de una de las escuelas más cercanas al  coaching, dados su estudio y práctica centrados en la persona con todo su potencial creativo.

 

Para algunos estudiosos de la  corriente humanista de la psicología, es difícil distinguir entre los propósitos de la psicología y los del coaching, dado que son más evidentes los puntos coincidentes, por ejemplo: “No es sino el impulso que se manifiesta en toda vida orgánica y humana -de expansión, extensión, autonomía, desarrollo, maduración-, la tendencia a expresar y actualizar todas las capacidades del organismo, en la medida en que tal actualización aumenta el valor del organismo o del sí mismo.” Carl Rogers, así como, parafraseando a Virginia Satir en su poema “Yo soy Yo”, “todo lo que la persona tiene dentro de sí es bueno, porque es suyo”.

Para un humanista, constituye un procedimiento estándar el hecho de intervenir en un cliente a partir de sus propios recursos, capacidades, voluntad, intuición, deseos, miedos, etc. La diferencia fundamental con el coaching es que el psicólogo humanista está capacitado y habilitado para abordar población clínica y no clínica (tratar la normalidad y la anormalidad con sus procedimientos), mientras que desde el coaching se aborda solamente a población “no clínica” desde los mismos principios.

 

Por último, La Gestalt es un ejemplo del modelo contextualista que centra su atención en lo que sucede en el campo fenomenológico (campo existencial que se forma, en este caso, entorno a y dentro del encuentro de dos personas), en el que intervienen de forma explícita e implícita sus emociones, sensaciones, sentimientos, pensamiento y lenguaje, género, edad, más la conducta derivada de esos procesos, todo lo que cada persona “es”.

 

El Gestalt-coach permite contactar con sus propias emociones y sentimientos que derivan del flujo en el encuentro con su cliente, y las utiliza dentro de ese contexto para reflejar al cliente lo que “le llega”. Actúa como un receptor – emisor de información emocional articulada en el lenguaje y  percibida a través del cuerpo, elementos que están alineados al 100% con los fundamentos del coaching Ontológico, y si lo observamos con atención, también con la práctica de mindfullness.

 

Durante el proceso de coaching, orientado con estas características, el Gestalt-coach ha de tener claros conceptos psicodinámicos como “transferencia” y “contra-transferencia”, que pueden derivar en procesos de “identificación” con el cliente o del cliente con respecto al coach. En otras palabras, que “las goteras de la estructura de la personalidad del coach no afecten los procesos de su cliente”.

 

Si se entra en este terreno de manera consciente, atendiendo a lo que “se mueve” (en el interior del cliente, el del coach y dentro de la relación entre los dos), se puede dar un proceso altamente eficaz y de gran riqueza humana, no sólo para el cliente, probablemente incluso para el coach en ejercicio y para su trabajo personal.

 

Para mí, esta breve presentación es solo un pequeño aperitivo a modo de invitación o reto provocador para las mentes ávidas de comprender y evolucionar el coaching, valiéndose de los fundamentos psicológicos que le avalan, desde la conciencia y la responsabilidad, como bien nos señalaría Whitmore.

 

Bibliografía

 

  • Artículo, Mañas, I. Terapias de tercera generación, Universidad de Almería, Publicado en Gaceta de Psicología, Nº 40, p-p 26-34.
  • Echeverria, R. (2011) Ontología del Lenguaje: JC Saez Editor.
  • Herb Stevenson Presidente/CEO (director ejecutivo) de Cleveland Consulting Group, Inc. Consultor y Coach por más de 20 años. Ha publicado 26 libros. Uno de ellos Who´s Who.
  • Integrative and cross-theory approaches; Positive Psychology: The Science at the Heart of Coaching Carol Kauffman. 2006.
  • Whitmore, J. (2011). Coaching, El Método para mejorar el rendimiento de las personas. Paidós, Ibérica. España
  • Rogers, C. (2011) El proceso de convertirse en persona, Paidós Iberica

 

 

Este artículo forma parte del cuerpo teórico para el desarrollo del Enfoque Integrativo de Coaching y Psicología basado en evidencias propuesto por Carlos Julio Moya Ortiz, en el que se basan programas de formación como el master en Life & Business coaching, el Experto en Coaching Educativo, Gestión Inteligente del as Emociones y otros programas de experto que certifica la EIP (Escuela Integrativa de Psicología) y la AICP (Asociación Internacional de Coaching y Psicología).

 

¿Para qué unas bases psicológicas en el ejercicio del coaching?

Carlos Julio Moya Ortiz.

Presidente de AICP (Asociación Internacional de Coaching y Psicología)

CEO de EIP (Escuela Integrativa de Psicología). 

2016-10-20T19:06:20+00:00

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
English version »

¿Quieres que te avisemos de nuestras promociones y de todas las novedades del evento?

Déjanos tus datos y ¡no te pierdas nada!
Nombre
Email