Las creencias y lo que éstas representan en la historia de los seres humanos ha sido un asunto muy estudiado desde diferentes ámbitos pues tiene efectos notables en áreas como la educación, en los procesos de enseñanza y aprendizaje, en la filosofía, pues es piedra angular de posiciones y teorías, en la religión, como su razón de ser y, hasta en la ciencia, como motor de desarrollo.

 

Las creencias que habitan en una persona han sido tomadas por varios autores, en diferentes épocas, como una brújula o mapa que le sirve a ésta para guiarse en la toma de decisiones y acciones de su vida (Defez Martin, 2005). En este artículo, de las muchas definiciones que hay en la literatura, tomaré el significado de Muñoz (2000) citado en Defez Martin (2005) quien afirma que la creencia es “un estado mental, un estado mental dotado de un contenido representacional y, en su caso, semántico o proposicional y, por tanto, susceptible de ser verdadero o falso; y que además, dada su conexión con otros estados mentales y otros de contenidos proposicionales, es causalmente relevante o eficaz respecto de los deseos, las acciones y otras creencias del sujeto”.

 

Elijo esta definición pues he podido constatar el valor que reside en las creencias ya sean familiares, religiosas, culturales o personales, como un agente impulsor de los sueños, por un lado, y, por otro, en la función contraria, como un agente limitador del cambio en los procesos de crecimiento humano de Life & Business Coach y Psicología que he llevado a cabo en mi práctica. En este artículo compartiré algunos casos a través de los cuales he podido observar lo que afirmo.

 

Las Creencias como un Recurso para desarrollar Nuestras Metas

 

Alicia, 43 años, Toronto, Canadá – Alicia, hasta los 35 años, y ya viviendo en Canadá, donde la diagnosticaron con dislexia, por fin entendió el porqué a ella le parecía tan difícil leer y escribir un texto, sufría dislexia, algo que nunca antes nadie le había dicho. Pero para llegar a ese conocimiento y entender lo que esto significaba en su vida, pasó los años en la escuela y luego en su carrera de Comunicación Social y Periodismo en Colombia, con mucha dificultad y además con la idea de que era “bruta” para entender; apenada por esa situación y por el consecuente señalamiento de sus compañeros, su autoestima se vio afectada en su juventud y, aún de adulta, mostraba tristeza al hablar de ello. Sin embargo, lo que la impulsaba en la lucha desde niña y aún la impulsa, es la creencia que desde entonces decidió adoptar para su vida: “Puedes siempre salir adelante en lo que te propones, con mucha tenacidad y perseverancia”, no recuerda de donde le llegó, cree que tal vez de un docente, pero la creencia la tiene desde niña. Hace unos 3 años, Alicia me contactó porque ya sentía que su tiempo como mamá 100% dedicada al hogar, podía terminar ya que sus niños estaban creciendo. Fue así que iniciamos nuestro trabajo de crecimiento laboral para relanzar su vida profesional. Ya pasaron 3 años desde que organizamos las metas iniciales y aunque hubo bajas y altas, ya que en algunas ocasiones, aplazaba los pasos porque requerían mucho esfuerzo de su parte, y se frustraba un poco al no lograr todo como quería, ya que como dice ella, tiende a ser un poco perfeccionista, hoy, Alicia cuenta con su página web, dos libros y un programa radial. Y, lo más importante, a su hijo de 8 años al cual le han diagnosticado dislexia también, no sólo le ha inculcado la creencia que la ha mantenido logrando sus sueños, de que todo lo puede si se lo propone, si no de que la inteligencia lingüística y matemática no son las únicas válidas, y lo apoya para que desarrolle sus capacidades artísticas y crea en él y en sus dones especiales como artista para no sentirse nunca triste y desadaptado como ella una vez se sintió, si no para que pueda ser feliz desde sus potenciales.

 

Moisés, 45 años, Ciudad de México, México – Moisés es un ingeniero que trabaja para una multinacional y acababa de ser trasladado a ciudad de México cuando iniciamos nuestro trabajo. Él me contacta bastante ansioso, preocupado y desanimado porque aunque él es ingeniero, y le gustan las máquinas y los robots porque “son más fáciles de entender que las personas”, desde niño, su creencia inculcada en su casa ha sido que “consigues las cosas con las personas si las tratas bien, si les dedicas tiempo y amistad” así que, su meta era mantener su forma de trabajo en equipo y con los distribuidores de los productos de la empresa, de una manera opuesta a la que estaban acostumbrados en su nueva empresa y no sabía cómo lo iba a lograr. Mientras que su creencia, además reforzada en la empresa anterior para la que había trabajado por 10 años, era “desarrollar y afianzar relaciones de solidaridad, confianza y respeto con los clientes y luego, hacer negocios” pues Moisés sigue creyendo firmemente en que así no hagas un negocio a la primera, es más importante ganar un amigo, un compañero, una buena relación, que ganar una venta, pues la relación de amigos es para toda la vida y la venta por sólo un producto, la forma de trabajo de la empresa a la que llegaba era “hacer negocios y vender como sea; enfocarse en las relaciones no lleva a cerrar negocios, en esta corporación, no vivimos de hacer amigos”. Esto implicó que mucho de nuestro trabajo se viera reflejado en desarrollar discusiones, estrategias y estadísticas, cuadros y gráficas de monitoreo para que sus superiores le permitieran trabajar con esa creencia y evaluar sus resultados de manera objetiva, es decir, como le decían ellos, “con números”. Finalmente, 2 años después, el mantener su creencia y el plan de acción a pesar de trabajar con subalternos que no venían entrenados en su forma de ver el negocio y que sus superiores dudaron de su estrategia todo el tiempo, le permitió hoy, llegar a demostrar que actualmente, sus ventas son las más altas de su división, su equipo de trabajo es el único de toda la empresa que, en lugar de reportar renuncias, reporta empleados de otras divisiones interesados en entrar a su equipo y pidiendo el traslado, además, sus distribuidores sólo le responden a él y a su equipo, con la misma lealtad y eficiencia con la que su equipo les trabaja. Y, por último, hoy, ya le están consultando los gerentes de las otras divisiones y están tratando de adoptar su creencia de “primero, relaciones y luego, ventas”.

 

Las Creencias como Obstáculos en el Logro de los Sueños

 

Ángela, 38 años, Miami, U.S.A.* – Ángela me contacta porque estaba saliendo de su segundo matrimonio y deseaba iniciar una relación de pareja pero se le dificultaba a pesar de ser una mujer sumamente atractiva y de tener por lo menos 10 emails semanales de posibles pretendientes desde el website de citas, invitándola a salir constantemente. En el proceso nos damos cuenta de que para ella, en su creencia, si un hombre o pretendiente no la llamaba todos los días, no la visitaba por lo menos 3 veces en la semana, y no salía por lo menos un día del fin de semana con ella, aunque mostrara muchas de las cualidades que buscaba en una pareja, para ella, el que su pretendiente no hiciera esas acciones, llegaba a significar desde que no le interesaba, hasta que no la quería y finalmente que no la respetaba. Y, así, ella desechaba uno a uno los pretendientes que conocía. Ya en terapia, analizando los orígenes de esa creencia, entendimos que eran las acciones que, desde niña, en su casa y en su pequeña ciudad de origen, le habían dicho sus tías y su mamá que demostraba que un hombre la merecía y que si se conformaba con menos, se estaba irrespetando ella misma y “negándose el lugar que le correspondía como pareja del señor”. Así que, hicimos el ejercicio y analizamos si esas creencias se ajustaban a los tiempos de hoy, a una ciudad más grande como a la que vivía ahora y a una cultura diferente a la que había nacido. Cuando entendimos cómo además de que no correspondían esos estándares a los tiempos, contextos ni a sus pretendientes sino que tampoco a la vida que ella llevaba, se liberó un poco de esas ideas y empezó a salir con personas que no cumplen estas creencias que acogió de sus tías y de su mamá. Aún hoy, 2 años después de terapia, aprendimos que las creencias pueden ser muy poderosas pues le cuesta comprender y aceptar cuando no recibe la llamada diaria de su novio que trabaja todo el día y tiene una niña de 6 años de su matrimonio anterior y dice que no le alcanza el tiempo para llamarla todos los días, pero, por lo menos ya tiene novio, está contenta con él y entendió que su creencia la tenía limitada en sus sueños y se liberó un poco de esa creencia.

 

José, 36 años, Barranquilla, Colombia. José es un joven administrador de empresas con un cargo importante en una de las 4 empresas más reconocidas a nivel mundial de su ciudad, con la presión social de su grupo de amigos y de familia que eso supone y en un ascenso socioeconómico relativamente rápido que me contacta para ayudarlo a entender por qué se le hace tan difícil “conseguir una novia”. En nuestro análisis de casi 2 años, nos damos cuenta de que, de alguna manera, él ha absorbido la creencia de su nuevo grupo de amigos que siente que él se “merece” una mujer bonita, bilingüe estudiada en universidad extranjera, con un cargo importante en una empresa reconocida y socia de algún club social de la ciudad y que esto choca con su creencia de familia de “encontrar” una mujer con valores tradicionales, emprendedora y familiar más que con títulos, multilingüe y perteneciente a cierto círculo social. Finalmente, en el análisis en conjunto, entendemos que en realidad, ninguna de las dos creencias es lo que a él le hace feliz, y por eso se encontraba tan confundido y triste cuando iniciaba relaciones con el perfil de un grupo o de otro aunque fuera la “mujer 100”. Hoy en día, está ya en una relación con una mujer con las características que analizamos y construimos juntos en terapia, como “las cualidades que él encuentra prioritarias” y aunque, como era de esperarse, tienen un poco de las ideas del grupo social y familiar, no son exactamente las que los demás creían eran las necesarias para su vida.

 

Estos cuatro casos, muestran el poder de las creencias como recursos o como obstáculos en los procesos que los seres humanos requerimos atravesar para crecer y para lograr nuestros sueños. Por ello, considero a las creencias como un aspecto que tanto coaches como psicólogos necesitamos cuidar y observar al trabajar con nuestros clientes.

 

*Los nombres se han cambiado para proteger a los clientes reales, quienes han dado el permiso de contar sus historias en este espacio, con la esperanza de que sirva a aquellos que estén viviendo situaciones similares a mejorar sus vidas como ellos lo han logrado.

 

 

Fuentes Bibliográficas

 

Muñoz, J. & Velarde, J. (eds.). Compendio de Epistemología. Trotta, Madrid, 2000, págs: 160-162.

 

Defez Martin, Antoni. Logos. Anales del Seminario de Metafísica, Vol. 38, pàgs: 199-221. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 2005.

 

 

 

Jassel Arzuza Herrera

Coach y Coordinadora académica AICP México