Ante situaciones adversas hay quienes tiran la toalla pero también quienes despliegan todo su potencial para avanzar afrontando la situación de la mejor  manera posible. ¿Por qué? ¿En qué se diferencian?

 

La respuesta está en la actitud que cada persona tenga y en la capacidad de auto-motivarse.

 

ACTITUD POSITIVA

Mantener una actitud positiva significa que siempre veremos a las situaciones adversas como retos, entenderemos los fracasos como oportunidades de mejora y sentiremos que tarde o temprano alcanzaremos nuestros objetivos. Mantener una actitud positiva es fundamental para disfrutar del camino.

Pero, ¿ cómo podemos mantener una actitud positiva?

El truco es convertirnos en un “disco rayado” de pensamientos positivos. Selecciona que pensamientos te ayudaran a conseguir tus objetivos y repítelos tantas veces como sea necesario. Contrarresta siempre los pensamientos negativos que puedan aparecer con los positivos. Al principio es un ejercicio que puede resultar poco o nada natural, sin embargo, si eres constante, te descubrirás a ti mismo más positivo que nunca, con el tiempo mantendrás sin esfuerzo una buena actitud ante cualquier situación.

 

 AUTOMOTIVACIÓN

La motivación es el motor para la acción. Sin ella difícilmente avanzaremos con éxito. Además, tu motivación va a ser el motor que te impulse en los momentos críticos.

Una persona motivada:

  • Se implica y ejecuta las tareas con un nivel de resultado superior al que podría ser esperado.
  • Va más allá de lo estrictamente necesario y suele ser creativa e innovadora.
  • Tiene gran disposición de aprender y de mejorar.
  • Es tendente a liderar proyectos o trabajos en grupo.
  • Procura llevar una buena gestión del tiempo para la buena praxis.
  • Trasmite la motivación y el optimismo a su entorno.
  • Desarrolla gran capacidad de reacción e investigación a la hora de buscar soluciones ante problemas que puedan surgir debido a su deseo de éxito.

¿Cómo auto motivarnos?

Es fundamental tener claro cuál es tu motivo personal y visualizar como estarás una vez hayas conseguido tu meta. La visión de futuro es una estrategia básica para superar la desmotivación.

 ¿Qué quieres conseguir?

¿El objetivo que quieres conseguir depende de ti?

¿Tienes un buen motivo para actuar? ¿Cuál?

(El motivo debe ser lo suficientemente importante para no pasar de la ilusión a  la apatía)

¿Qué beneficios esperas obtener? ¿Qué coste tendrás que pagar si no actúas?

¿Cómo te ves en un futuro una vez conseguida tu meta?

 

Busca tu respuesta y a partir de ahí, si estás lo suficientemente motivado ya puedes establecer tu plan de acción. Si durante el proceso de cambio tu motivación decae mi propuesta es que vuelvas  a visualizarte en la situación ideal  y a responder  las preguntas anteriores.

¡Ánimo!

 

Raquel García Dávila

Terapeuta Ocupacional, Coach Personal y Educativo.