COACHING, MENTORING Y COUNCELING: ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

  • COACHING, MENTORING Y COUNCELING: ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

Todos los coaches recordamos el momento en el que el Coaching irrumpió en nuestras vidas. Y como no, recordamos aquella primera lección con la que comenzamos nuestra formación. Tras el inevitable “Definición del Coaching”, aparecía un epígrafe que a todos se nos grabó a fuego: “¿Qué NO es el Coaching?”.

 

Bajo este título tan radical, aparecían las distintas definiciones de Terapia, Mentoring y Counceling.

Si bien parece que no existe duda acerca de la distinción entre Coaching y Terapia, ya que los sujetos receptores de ambos procesos son radicalmente diferentes, ¿qué ocurre realmente con el Mentoring y el Counceling? Y, sobre todo… ¿Qué sucede con dichas disciplinas desde el punto de vista del Coaching?

Nos encontramos con que la mayoría de los coaches recién formados comienzan sus primeros procesos con un miedo reverencial. Miedo a no realizar un proceso puro de Coaching, miedo a influir en el coachee, miedo a ser directivo… Tenemos tanto miedo a salirnos de la estricta frontera del Coaching, que llega un momento en el que nos perdemos tanto en las formas que nos olvidamos del contenido. Nos olvidamos de cuál es el objetivo primordial del proceso de Coaching.

Nos olvidamos de que el proceso de Coaching tiene como objetivo el desarrollo personal del coachee, liberar su potencial, incrementar las habilidades y capacidades que ya posee. Realizar el salto desde lo que es a aquello que desea ser.

Nos olvidamos del interés genuino por las personas porque nos centramos en el genuino interés por el proceso.

¿Es realmente tan importante no salirnos de la definición estricta de Coaching? Es más, ¿y si la definición clásica y estricta de Coaching estuviera ya superada?

El European Mentoring and Coaching Council define el Mentoring como: “Ayuda que una persona da a otra para hacer transiciones significativas en conocimiento, trabajo o pensamiento”. ¿Está dicha definición reflejando algo tan diametralmente opuesto a la finalidad de un proceso de Coaching?

En cuanto al Counseling, podemos encontrar definiciones como la de Rogers según el cual, su finalidad es “promover en el otro el desarrollo, la maduración y la capacidad de funcionar mejor y enfrentar la vida más adecuadamente”. ¿Algún parecido con el Coaching?

Nos estamos volviendo esclavos de las definiciones, de las fronteras y de las formas. Y en esa esclavitud se pierden la libertad y la intuición, la frescura de la auténtica presencia activa, la creatividad. No podemos encasillar una forma de estar en el mundo, algo que es más que una técnica, es un auténtico arte. El Coaching no puede ser una disciplina rígida y encorsetada. Es mucho más. Cada vez se utilizan más y diferentes herramientas transversales: pnl, mindfulness, eneagrama, inteligencia emocional, hipnosis, constelaciones, etc., que han ido progresivamente enriqueciendo el mundo del Coaching. No puede ser de otra manera. Los seres humanos son diversos, variados, complejos e impredecibles. Si queremos conseguir obtener la tan manida mejor versión de los mismos, tenemos que utilizar todo aquello que esté a nuestro alcance. Incluidas herramientas como el Mentoring y el Counseling. ¿Por qué no?

Quizás el fin, en esta ocasión, si justifique los medios.

 

Autor: Encarna Fernández

2017-06-23T12:54:07+00:00

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