COACHING EJECUTIVO: ALINEADOR, CATALIZADOR Y ACTIVADOR PARA EL LIDERAZGO Y GESTIÓN ESTRATÉGICA DEL CAMBIO

  • COACHING EJECUTIVO: ALINEADOR, CATALIZADOR Y ACTIVADOR PARA EL LIDERAZGO Y GESTIÓN ESTRATÉGICA DEL CAMBIO

A lo largo de la historia hay fechas que no se olvidan y que además provocan y simbolizan cambios de ciclos económicos, políticos, sociales y, por supuesto, individuales. Algunos son tan marcados que incluso la gran mayoría de nosotros recordamos perfectamente no solamente donde nos encontrábamos sino qué estábamos haciendo en ese momento. Citaré uno que desafortunadamente se convirtió en un hito de la memoria colectiva mundial, el 11 de Septiembre del 2001. En aquel momento yo residía en Estado Unidos específicamente en Washington, D.C. Justamente ese día me encontraba en la oficina, a escasos metros de la Casa Blanca, reunido con mi equipo. Eran alrededor de las 9 de la mañana y fui uno de los primeros de la empresa en enterarme de lo que ocurría porque me llamaron desde Madrid para contarme lo que el telediario del mediodía retransmi a en directo.

Recuerdo no solamente todo el flujo de ese día, y como transcurrió, sino también todas las preguntas que me hice mirándome al espejo durante las siguientes semanas que me llevaron, meses más tarde, a decidir un cambio de vida integral, regresar a mi ciudad natal, Madrid, tras más de 12 años viviendo fuera. Aquellas preguntas que me hice bien habrían podido ser las de un coach intentando provocar disrupción y reflexión. Hay otro momento más cercano que también supuso un cambio de ciclo, mucho menos marcado porque no supuso la pérdida de vidas, pero defini vamente también con un alto impacto. Estoy seguro de que todos podemos recordar el 15 de septiembre del 2008, cuando pensábamos que el universo financiero se derrumbaba tras el anuncio de quiebra de Lehman Brothers.

Aquella fecha es uno de los hitos que simboliza el origen de lo que muchos llaman la Nueva Normalidad, es decir, las reglas del juego económico y empresarial empezaron a cambiar dramáticamente y lo que estaba claro era que el mundo no volvería a funcionar económicamente como lo había hecho hasta ese momento. Sería un mundo distinto, más dinámico, más complejo, con mayor nivel de incertidumbre y con un nuevo ingrediente que estaba destinado a permanecer de forma constante, el cambio. Peter Hinssen, en su libro de The New Normal publicado en 2010, relata magníficamente cuáles son las nuevas características e ingredientes de este nuevo ciclo y cómo el cambio constante es uno de ellos.

Si partimos de esta premisa por la cual tenemos que aceptar y considerar el cambio constante como un ingrediente más del entorno, sabemos que como líderes, directivos y/o coaches debemos aprender a entender el cambio de forma diferente y que la gestión del mismo es una de las competencias principales que debemos desarrollar para afrontar con éxito los retos presentes y del futuro. De hecho, John Kotter, sin duda uno de los mejores expertos en gestión del cambio, indica claramente que el 75% del éxito de cualquier cambio reside en la capacidad de liderazgo y sólo un 25% en la capacidad de gestión. Más importante aún, uno de los motivos por los que el liderazgo es clave en cualquier proceso de cambio es, justamente, porque el proceso de cambio es principalmente emocional, tanto a nivel individual como organizacional. Independientemente del objetivo de cambio, éste siempre se determina por la creación de un nuevo hábitat corporativo con un conjunto de conductas y comportamientos algo diferente.

Teniendo esto en cuenta, el coaching ejecutivo es probablemente una de las herramientas estratégicas más importante para un proceso de cambio. En mi experiencia con cientos de organizaciones, trabajando muy de cerca con sus CEOs y comités directivos, he aprendido a observar el potencial del coaching en un proceso de cambio desde tres ámbitos de impacto.

El primero, coaching como catalizador de cambio con el CEO. Muchas veces el inicio de la conceptualización de un proceso de cambio o transformación tiene lugar en un proceso de coaching con un CEO. El motivo reside en que justamente durante este proceso es cuando ciertos paradigmas conceptuales del CEO se modifican e incluso “rompen” y nuevos universos estratégicos se generan. Esto provoca que desde esa reinterpretación tanto del entorno como del ADN de su propia organización, el CEO empiece a visualizar nuevos mundos y oportunidades.

El segundo, el coaching como alineador del comité ejecutivo o de dirección. Desafortunadamente, tanto los consultores como las escuelas de negocio en las últimas décadas, vendimos la idea de que la gestión del cambio es vertical en cualquier organización. Tras muchos años de trabajo con organizaciones de diferentes sectores, tamaños y países, puedo decir que el cambio es inicialmente horizontal. Es decir, en la medida en que un comité directivo no esté alineado conceptual y estratégicamente, será imposible liderar y gestionar un cambio con el grado de éxito que cualquier transformación estratégica demanda. La frase de “el papel lo aguanta todo” es especialmente relevante para un proceso de transformación y el plan estratégico que siempre está detrás. Si no conseguimos que los miembros de un comité de dirección consigan romper ciertos paradigmas estratégicos y organizacionales y aprendan a observar su propia organización y el entorno a través de ciertas ventanas conceptuales, será imposible que ese deseo de cambio o transformación se traslade e impregne al resto de la organización de forma equilibrada y transversal, no únicamente vertical. El coaching colectivo e individual con el comité directivo es vital para conseguir ese alineamiento horizontal imprescindible para el éxito de ese proceso .

Y por último, el coaching como palanca de activación y tracción con el resto del equipo directivo. Es muy importante fortalecer conceptual y competencialmente al resto del equipo directivo, generalmente los siguientes tres o cuatro niveles de la organización dependiendo del tamaño de la misma. El equipo directivo, más allá del comité de dirección, es imprescindible para lograr con éxito cualquier proceso de cambio. De hecho, es el grupo de personas que puede lograr generar la tracción hacia el resto de la organización. Procesos de coaching individual con los integrantes de este equipo son primordiales, no solamente como herramienta de desarrollo competencial, sino como activador y canal para provocar reflexión y ayudar a generar una visión colectiva de cambio y lograr activar la tracción necesaria que todo este equipo tiene que provocar en el resto de la organización.

Al igual que el cambio se ha convertido en una condición y elemento más del entorno, también soy un creyente en que el coaching ejecutivo está aquí para permanecer como una metodología más de la caja de herramientas estratégicas que emprendedores y directivos necesitan para liderar y gestionar con éxito procesos de cambio y transformación. Tras más de una década siendo coach estratégico de CEOs y comités de dirección, he llegado a una definición muy simple del coaching: el proceso por el cuál alguien se convierte en un observador diferente.

 

Autor: Jesús V. Izquierdo

2017-06-20T23:34:17+00:00

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