AÚN NO LO SABES, PERO QUIERES SER COMO BOWIE

David Bowie no siguió modas, las creó, destacando en un entorno donde consiguió dejar huella a lo largo de muchas generaciones. Curiosidad, valentía, rebeldía, originalidad, vocación…Bowie tenía esa manera de estar en el mundo que le hacía distinto y que le ha convertido en un icono. Curiosamente, esa capacidad de romper moldes, desafiar lo establecido y de marcar la diferencia es lo que nos gustaría encontrar en las empresas del siglo XXI.

¿Está tu empresa dispuesta a cambiar? Puedes saberlo a través de la siguiente reflexión:

  • ¿Has incorporado en tu organización a profesionales con visión y talento y les has dado la libertad necesaria para efectuar cambios?
  • ¿Cuáles de tus productos o servicios están abriendo nuevos segmentos de mercados totalmente nuevos?
  • Cuando cambian las preferencias del cliente, ¿eres el primero en comprenderlas y actuar en consecuencia o reacciona la competencia con mayor rapidez?

Estas preguntas tienen una fácil respuesta si se tiene en cuenta que la principal barrera de la innovación es su falta de prioridad, de manera que en ocasiones ni se encuentra en la agenda de los directivos. Por lo tanto, se tiene un suspenso en innovación cuando:

  • El pensamiento crítico pesa más que el creativo.
  • Se penalizan los errores y no se aprende de ellos.
  • Se prefiere lo malo conocido a lo bueno por conocer.
  • Se requieren mil aprobaciones para lanzar una nueva idea. Las grandes estructuras jerárquicas que están desapareciendo pero que aún siguen ahí son aquellas donde las decisiones se toman lenta y escalonadamente.
  • No se comparten ideas por miedo a que sean robadas.

La realización de este auto-chequeo sobre cómo se están haciendo las cosas en mi empresa puede ayudar a ver si realmente nos estamos poniendo las pilas en esto de innovar o no; precisamos adaptar nuestra forma de trabajar y mirar si estamos optimizando cuando deberíamos estar innovando.

En el proceso de cambio cultural de una empresa hay muchos obstáculos  que salvar, pero con esas actitudes antes mencionadas y propias de David Bowie se puede conseguir. Así, a la hora de adoptar la innovación como actitud en nuestro día a día debemos conseguir que los ejecutivos que llevan tantos años pensando de la misma manera y son expertos en lo que hacen empiecen a hacer cosas diferentes. Además, se conseguirá también cuando estos no vean a sus colaboradores como una amenaza a la hora de proponer distintos modelos para hacer las cosas. En definitiva, cuando dejen atrás y modifiquen su concepción de autoridad.

La cultura de la innovación supone algo orgánico que crece y necesita su tiempo, requiere dedicación y mimo.

 

Autores: Antonella Fayer y Jorge Salinas; autores de la “Empresa Camaleón” (LID Editorial)

2018-01-26T09:23:26+00:00

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