Coaching para padres descontentos

noticiasConvertirse en madre supuso una revolución para Olga Rada. Tenía 33 años cuando tuvo a su primer hijo y convirtió en prioridad su rol de madre. “Quería aportarle todo lo que pudiera, aprender a escucharle y sacar lo mejor de él”, afirma. Cuatro años después y, a la espera de su segundo hijo, buscó la ayuda profesional de un viejo conocido, el ‘coach’ Juan Carlos Arrese, que se había especializado en la relación de padres e hijos.

 

Ella buscaba el modo de comunicarse con su hijo de forma más consciente, activa y respetuosa. Pero, a la vez, hacerlo con los límites que necesitan los niños en su educación. “Todo dentro de mi propio criterio, sin recetas de otros, escuchándome a mí misma para estar con el niño de una manera más consciente”, señala esta madre.

 

En el proceso, Olga comprendió que quería dar a luz de forma natural y en su propia casa, algo que no había sido posible con su primer hijo, que nació en el hospital. “Un día en la sesión del taller, durante mi turno de hablar, estallé, me puse a llorar y Juan Carlos Arrese me ayudó a profundizar en mi tristeza, mi preocupación y en ver que mi objetivo era conseguir dar a luz de un modo natural”.

 

Finalmente, tuvo el parto que quiso: “Gracias a la ayuda de los talleres tomé conciencia de que eso era lo que quería y de que tenía la fuerza para hacerlo”, agrega.

 

Los padres que acuden a un ‘coaching’ suelen tener entre 30 y 50 años, educación media-alta, buscan la conciliación laboral como una necesidad para el ejercicio de la paternidad responsable, quieren inculcar valores en sus hijos y desean crecer como personas. “Los padres que llegan al taller son personas que no se sienten satisfechas con su paternidad o maternidad. Muchos tienen conflictos con los hijos que no saben cómo resolver. Que no saben cómo estar o reaccionar ante las emociones de sus hijos porque tampoco saben cómo gestionar las suyas”, explica Arrese. Él mismo trabajaba como consultor estratégico y había logrado ascender hasta puestos directivos. Pero un día contrató a un ‘coach’ personal y algo se removió en su interior. “Me enamoré de la disciplina y descubrí en el ‘coaching’ una máxima para vivir: que yo soy mi propio maestro”, explica. Comenzó a formarse y se certificó como ‘profesional certificade coach’ por la International Coach Federation, abandonó la asesoría y fundó su propia empresa.

 

Atender lo individual

Hace cinco años, como padre, descubrió que existían muchos libros con consejos que no tomaban en cuenta ciertos rasgos que son individuales, como la idiosincrasia o el potencial. Fue entonces cuando decidió crear los talleres y asesorías enfocados en esos aspectos de la paternidad que los padres intentan resolver leyendo libros. “Estamos en un mundo en el que es más fácil agarrarse al consejo del experto que asumir la propia responsabilidad, darse espacio y pensar qué es lo que realmente se quiere para los hijos, cómo se desea ejercer la paternidad”.

 

Para Arrese, la gran pregunta es “¿quién eres?” y, a partir de ahí, invita a reflexionar: “Quién quieres ser con tus hijos”. “Un ‘coach’ facilita que las personas se conviertan en los mejores padres que pueden llegar a ser, pero nunca da consejos. El ‘coach’ escucha y apoya pero no soluciona los problemas directamente”, asegura. Los talleres que imparte Arrese tienen una duración de 25 horas, en sesiones semanales.

2017-05-25T10:56:51+00:00

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