Actitudes emprendedoras o como sobrevivir a tu primer año como emprendedor

Cada vez nacen  más proyectos emprendedores en España, esa es una realidad indiscutible. El gen emprendedor se ha adentrado en la cultura española y viene para quedarse, ya sea por necesidad (desempleados que han pasado a ser emprendedores porque no tenían más opción) o por vocación. Los anglicismos como startup, design thinking, coworking…cada vez forman más parte de nuestro vocabulario habitual, por no hablar de las Lanzaderas o incubadoras de startup que han aparecido como churros de la nada.

 

Esto es una realidad, así como también es una realidad que estos proyectos mueren igual que nacen, la mayoría de ellos no sobreviven para convertirse en empresas maduras, ha aumentado el emprendimiento pero ha disminuido la consolidación empresarial.

 

Siguiendo las palabras  del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el observatorio más importante sobre emprendimiento a nivel mundial, en España aumenta el emprendimiento naciente y disminuye la consolidación de la actividad emprendedora, solo 8,7 proyectos de cada 100 superan los 3,5 años de actividad.

 

¿Qué hace que unas empresas triunfen y otras no?

¿De qué depende que un proyecto sobreviva o no a su primer año?

¿Qué diferencia hay entre un emprendedor de éxito y otro que se quedó en el camino?

 

En este artículo quiero mostrar la faceta más humana de todos estos proyectos o startup. En mis años como formadora y Coach en actitudes emprendedoras he podido extraer las siguientes conclusiones acerca de que es lo que más limita a estos soñadores y que les hace bajar renunciar a sus proyectos.

 

Son muchos los factores que influyen en el éxito o el fracaso de nuestro negocio, pero sin duda una gran parte de ellos son nuestras disposiciones mentales, es decir, el cómo nos enfrentamos a los retos diarios de nuestro ajetreado mundo emprendedor. Hay numerosos factores externos, de los cuales no podemos hacernos cargo, de lo que sí que podemos hacernos cargo es como respondemos ante dichos sucesos que no dependen de nosotros pero si dependerá el mañana de nuestro negocio, nuestra actitud ante dichos acontecimientos influirá en el futuro de nuestro proyecto.

 

Entonces, ¿cómo podemos mejorar nuestra actitudes ante estos acontecimientos? ¿Cómo podemos dar lo mejor de nosotros y asegurarnos de que hemos hecho todo lo que está en nuestra mano para sobrevivir?

 

Aquí te dejo seis actitudes que puedes y debes incorporar ahora mismo y con mucha práctica a tu vida si quieres ser uno de los emprendedoras que la selección natural elija para evolucionar!

 

  • DESCUBRE TUS CREENCIAS LIMITANTES: A la hora de empezar un proyecto emprendedor nos vemos envuelto en numerosas conversaciones con nosotros mismos que nos impedirán lanzarnos o llevar nuestro negocio más allá, éstas son creencias limitantes que al descubrirlas hallaremos la respuesta de nuestra inacción.
  1. TRANSFORMA TUS CREENCIAS Y DIÁLOGO INTERNO LIMITANTE: una vez descubiertas, la transformación suele ser lo más sencillo! A través de herramientas y confrontaciones nos enfrentamos a nuestro peor juez, nosotros mismos.
  2. UTILIZA EFICAZMENTE TUS EMOCIONES:las emociones mueven el mundo y no es distinto en el emprendimiento, gestionando nuestras emociones, tales como el miedo, la preocupación, la frustración o la impaciencia, gestionaremos muchísimo mejor nuestras actuaciones y resultados de dichas actuaciones.
  3. NORMALIZA EL FRACASO: el miedo al fracaso y su aspecto tan sumamente negativo en nuestra sociedad suele ser lo que más nos paraliza a la hora de comenzar o nos hace abandonar nuestro proyecto. Antes de aprender a gestionarlo, es conveniente que lo normalicemos en nuestro día a día.
  4. CONVIÉRTETE EN UN OPTIMISTA INTELIGENTE:la proactividad, la responsabilidad sobre las propias acciones y el preguntarse el “para qué” de lo sucedido y ver el lado aprovechable de las situaciones te convierte en un emprendedor optimista inteligente y te ayuda a tomar impulso a raíz de los acontecimientos que a simple vista pueden parecer negativos o incluso catastróficos!

Dicen que el primer paso, el despegue suele ser el más complicado. A través de mi experiencia he podido comprobar que despegar es lo más fácil, lo tremendamente complicado es mantener el vuelo, sin embargo con unas actitudes y disposiciones mentales adecuadas el viaje nos resultará mucho más sencillo o, al menos, no tiraremos la toalla al menor contratiempo.

 

2017-03-18T11:07:55+00:00

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