Las ideas innovadoras han llevado durante siglos a empresarios, artistas y científicos de todo el mundo a encontrar riqueza y fama, determinando el éxito final de su empresa o institución.

En la actualidad la creatividad y las ideas innovadoras están más demandadas que nunca, pero ¿sabemos cómo surgen las ideas innovadoras y qué condiciones se deben cumplir para fomentar tales procesos?

Si le preguntamos a la gente creativa cómo le vienen las ideas o los nuevos pensamientos, la respuesta más frecuente es, o por inspiración o que no saben de dónde les vinieron. Los procesos creativos, sin embargo, no se producen por algo únicamente proveniente del exterior, sino que se crean en nuestro propio cerebro. La llamada inspiración es sólo una expresión que nos hace sentir los resultados de nuestro cerebro físicamente. Simplificando el proceso, podríamos describirlo de la siguiente manera:

A través de lo que percibimos por nuestros sentidos o nuestros pensamientos se crean constantemente en cada área de nuestro cerebro miles de millones de impulsos eléctricos. En tan sólo una fracción de segundo se analizan y contrastan con el conocimiento ya existente y la experiencia acumulada guardada en nuestra memoria a largo plazo, evaluándose a su vez de forma emocional por nuestro sistema límbico. La mayoría de estos procesos permanecen ocultos en el inconsciente y se perciben, en todo caso, como una sensación intuitiva, pero hay otros que sobrepasan el umbral hasta la conciencia posibilitando su transmisión de forma verbal. En cualquier caso, ya sea consciente o inconscientemente, para la aparición de ideas creativas e innovadoras hay cuatro factores determinantes: nuestros sentidos, el conocimiento previo, las experiencias y su evaluación emocional.

Nuestros sentidos: Quién no oye bien, difícilmente será capaz de desarrollar un instrumento musical afinado, aunque puede sentirse motivado para inventar un audífono perfecto.

Nuestro conocimiento almacenado: Los que no tienen conocimiento de cómo funciona un motor no serán capaces de desarrollar un nuevo motor con más potencia y menos consumo de energía. Esta falta de conocimiento, por su parte, podría ser útil para pensar en nuevas formas de propulsión.

Experiencias y evaluación emocional: Quien tiene miedo de escalar una montaña, es poco probable que logre encontrar el camino más rápido para llegar a la cumbre, sin embargo podría desarrollar una gran idea para reducir la ansiedad y el miedo.

Las percepciones, conocimientos, experiencias y emociones pueden ser tanto beneficiosos como limitantes cuando se trata de establecer procesos creativos.

Como muestra la viñeta, cada persona es única y posee talentos individuales. Estos talentos se desarrollan principalmente en los primeros seis años de nuestra infancia, una edad en la que se pueden detectar muy fácilmente. En la edad adulta también pueden descubrirse mediante distintos métodos de coaching y exploración personal. Sólo trabajando en nuestro desarrollo personal, descubriendo nuestras habilidades especiales y fomentando tales destrezas, podremos lograr las metas individuales que estén acordes con nuestro potencial y así tener éxito en nuestras empresas y en la obtención de nuestros objetivos.

Como dice el neurobiólogo Gerald Hüther: Es el momento de sustituir “la cultura de la explotación de recursos” por “la cultura del desarrollo de nuestro potencial humano” y para lograrlo, es necesario cambiar nuestro paradigma de la sociedad. Un proceso de replanteamiento que habría de comenzar ya en la escuela, seguir en la universidad e implementarse en las empresas” y para el cuál sería necesario fomentar la motivación en cada persona, clave principal de nuestra creatividad y rendimiento.

Fuentes:

– Entrevista al neurocientífico alemán Prof. Dr. Gerald Hüther sobre motivación, educación y liderazgo:


-Documentación de la Academia de Neurociencia y Educación, ANE S.L: www.ane-internacional.es

Escrito por: Nieves Pérez, directora de ANE