¿CUÁNTO CUESTA UN DIRECTIVO TÓXICO?

La retención del talento ya es un concepto fundamental en el área de la gestión de personas, la crisis en la que nos hemos visto envueltos desde hace unos años atrás ha hecho innecesario que se aplicarán fervientemente políticas de retención del talento en los departamentos de recursos humanos. Sin embargo, desde hace poco tiempo nos volvemos a encontrar con que los empleados y colaboradores, la nueva generación “millenian”, de las grandes compañías son más exigentes con su puesto de trabajo, ya no solo buscan la imagen de marca de la empresa para la que trabajan, tampoco el salario no es una motivación a largo plazo.

Nos encontramos ante un nuevo paradigma laboral en el que el ambiente y prospección laboral se ha convertido en una de las mayores estrategias para retener a esos empleados casi imprescindibles. José Ángel López Palomo, profesor de Compensación y Beneficios de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), sostiene que “los factores que realmente condicionan nuestras decisiones de empleo están más relacionados con el llamado salario emocional” y los directivos de las compañías representan un gran papel en este salario emocional.

Y es que los empleados no se van de las empresas, se van de los jefes, ahuyentando el talento de las organizaciones. En palabras de Paco Murco, presidente de Otto Walter International, en las organizaciones españolas todavía subsisten demasiados “trogloditas directivos” de los de “ordena y mando”. La ausencia de trato humano, prepotencia, falta de respeto e incompetencia directiva son las características más señaladas cuando se define a un jefe tóxico.

¿Cómo repercuten estas personas a sus organizaciones?

Ya hemos mencionado la fuga de talento que pueden acarrear, pero además podemos apreciar muchas otras consecuencias como la falta de objetivos claramente definidos que sumirán a la compañía en una incertidumbre constante a la hora de planificar y comunicar estrategias de todo tipo, añadiendo a esto la deficiente comunicación entre los niveles del organigrama que ocasionan los directivos tóxicos.

Lo más fácil que puede ocurrir en este ambiente laboral es la existencia de empleados desmotivados, inestables y perdidos dentro de su propio puesto de trabajo. Además de la baja sensación de reconocimiento y desarrollo que suele ser una de las causas más frecuentes de movilidad laboral.

La falta de confianza y respeto por el cabeza de equipo es la “crónica de la muerte anunciada” en palabras de Eva Collado, consultora estratégica de capital humano. ¿Cómo se puede trabajar para alguien, acatar las decisiones de una persona en quién no se confía? Y mucho más preocupante ¿qué persona se atreverá a dar su opinión, añadir valor a la empresa a través de su creatividad y talento si no se confía en su superior, si se teme su reacción? ¿Qué trabajador estará motivado para dar si quiera el 80% de sus talentos y recursos?

Nadie se atreverá a alertar de un mal camino o del riesgo de la compañía con tal de no enfadar a su jefe. Deficiencias en la prevención y análisis del mercado y sorpresas un tanto desagradables serán las consecuencias del miedo a alzar la voz que tienen los empleados.

Y estos costes se van extendiendo por toda la compañía dañando tanto los resultados como la imagen pública de la misma. No hay nada peor para una marca que sus empleados hablen mal de ella.

Wharton People Analytics Conference, el congreso más importante del mundo dedicado a la analítica de los Recursos Humanos intentaron calcular el coste económico que representan estos jefes tóxicos en una organización estadounidense y llegaron a varias conclusiones entre las que destacan que la toxicidad es contagiosa y esta puede costarle a la empresa 12.000 dólares al año.

En España todavía estamos muy a la cola en investigaciones sobre temas de toxicidad y felicidad laboral, sin embargo podemos hacer grandes progresos aunando nuestras fuerzas desde el campo del Coaching Organizacional y los Departamentos de Recursos Humanos, inversiones en el capital humano de la empresa que a medio plazo ocasionaran que los costes por el mal clima laboral y la nula gestión de personas sean inexistentes.

2017-05-24T17:33:41+00:00

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies