¿Por qué un coach?

“Creer en el coaching”. Eso nos pedía un directivo hace unos días. “Creer en el coaching” como se cree en un dogma de fe, como si se tratara de una nueva religión, como si se tratara de hacerse seguidor del credo de moda en el siglo XXI.

¿Se trata de creer o se trata de distinguir lo que una metodología como ésta puede aportar a una persona?

El coaching no es un invento de nuestros días. No es nada nuevo en sí mismo, nada que el hombre en su búsqueda del sentido de su existencia, no haya descubierto ya.

Lo que hace que ahora sea tan valorado es su utilización en las empresas para conseguir un cambio de actitud, de conducta, de resultados en un marco de auto-persuasión porque sabemos de sobra que el cambio desde fuera es costoso y poco consistente. Para que haya un cambio de perspectiva, de actitud, de comportamiento, algo tiene que saltar, hacer click en la persona que cambia, un marco de referencia o un paradigma tiene que dejar de ser la única perspectiva válida. Y con el coaching es más probable, más fácil y más rápido que ocurra.

El coaching no es una llave inglesa con la que apretar tuercas. Tampoco te enseña a elegir la llave con la que hacerlo. Lo que te lleva es a “darte cuenta” de con qué clase de mano y de qué manera estás cogiendo la llave. Decía Einstein que “no se podía resolver un problema desde el mismo plano mental en el que te lo planteas”. Y para eso es el coaching para identificar cuál es el plano mental desde el que te estás planteando el problema.

Para solucionar un problema, alguien puede decidir seguir un árbol lógico de decisión y ¡resuelto el problema! Puede que sí y puede que no. Porque un árbol lógico te conduce por un paradigma concreto para elegir una alternativa, pero, ¿y si ese paradigma no te permite resolver el problema? Porque el árbol lógico no te informa de la perspectiva con la que lo estás analizando, de la emoción desde la que te lo estás planeando, si es capacitante o incapacitante, y, mucho menos, de lo capaz que te sientes tu con esa decisión y, por lo tanto, del compromiso con que la aceptas.

El coaching sirve de palanca de cambio. Palanca desde la que redirigir y concentrar el esfuerzo para conseguir resultados diferentes. Cuando Fosbury se plantea romper el límite en el salto de altura, se plantea conseguir resultados diferentes a los que está consiguiendo hasta ese momento.

¿Queremos resultados diferentes sin cambiar nada? Fosbury se respondió a esta pregunta cambiando la forma de abordar su problema, cambiando la forma en que abordaba el salto. ¿Si saltar de frente sólo me lleva a este resultado, que no es el que yo busco, por qué no saltar de espaldas a ver si el resultado es diferente? Este cambio de paradigma le llevó a resultados extraordinarios, al éxito, ¿qué hubiera conseguido si se hubiera empeñado en seguir haciendo lo mismo que hacía?

El coaching ayuda a conseguir cambios de paradigma siempre que uno quiera hacerlo, porque la implicación y el convencimiento personal van a ser la clave de su cambio.

El cambio que hace una persona mediante el coaching se afianza en tres pilares maestros.

Consciencia, es el primer pilar, darte cuenta de cuál es el plano mental desde el que estás analizando el problema. Identificar el bosque que tienes delante que te está impidiendo ver el árbol.

Compromiso, es el segundo pilar, cuando tú te das cuenta y tomas conciencia de cómo responder ante el problema de forma diferente tu compromiso con lo que vayas a hacer es tuyo, es potente, es real.

Acción, es el tercer pilar, sin el cuál el coaching no tendría su espectacular eficacia. Es lo que los demás ven en ti después de un proceso de coaching. Lo que ahora haces que antes no eras capaz de hacer, tal vez porque ni siquiera te habías planteado que pudieras hacerlo. Igual que le ocurrió a Fosbury cuando se planteó un nuevo reto. No se podía generar un nuevo resultado a no ser que se abordara desde otra perspectiva que permitiera conseguirlo.

Cuando un deportista contrata a un entrenador es porque quiere ir a más. Si yo quiero ir a más ¿por qué no contratar a un especialista en la psicología orientada a resultados?

Al final, la conclusión es sencilla: “si sigues haciendo lo mismo de siempre, obtendrás lo mismo de siempre”. Si quieres cambiar, ¿qué vas a hacer?

 

Isabel Aranda

Docente de AICP

2017-05-25T09:56:23+00:00

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